• 18 de diciembre de 2018, 15:52
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Santos Forzosos

Por Juan Roberto Presta

Las calles empedradas de los barrios de Almagro y Boedo vieron jugar a los “forzosos de Almagro”, el equipo de los pibes del barrio que soñaban con jugar en Argentine Football Asociación, pero que no pasaban de jugar en la calle, hasta que un tranvía 27 casi atropella a uno de los chicos y ahí entró en escena el padre salesiano Lorenzo Massa, que recién había llegado al Oratorio de San Antonio, en la calle México 4050. Los chicos jugaban a pocos metros de allí, en la misma calle entre Artes y Oficios (hoy Quintino Bocayuva) y Treinta y Tres Orientales. El cura les ofrece “un plan canje”, si ellos aceptan ir los sábados a la mañana a las clases de catecismo, les presta el terreno del oratorio para que armen la canchita de fútbol y así no tienen que jugar en la calle. Los forzosos aceptan y aceptan también cambiar su nombre porque al cura le parecía “feo” y después de mucho discutir deciden ponerle San Lorenzo por su protector y de Almagro a pedido de Federico Monti, uno de los fundadores, que no quería perder la pertenencia al barrio. El padre Massa no acepta el homenaje, pero si acepta que le pongan San Lorenzo por el santo y por la primera batalla que ganó San Martín.


La “asamblea extraordinaria” que decide la fundación es el 1° de Abril de 1908 y recién se afilian a la Asociación en 1914, con un aporte de 120 pesos que hace el propio Federico Monti y juegan de local en cancha del club Martínez que quedaba en la localidad bonaerense del mismo nombre, en el norte del suburbano, un año después asciende a primera al ganarle una final a Honor y Patria de Bernal por 3 a 0, en un partido que se jugó el 1 de enero de 1915 y allí empieza su recorrido y en 1916 ya juega en Avenida La Plata en el Gasómetro donde jugaría hasta 1979, cuando la dictadura y un negociado de los bancos (donde hubo dirigentes del club cómplices) se lo hizo malvender para construir un Supermecado, terrenos que están recuperando luego de casi 40 años y planean volver a construir su estadio.


La primera camiseta que utilizaron fue color borravino, pero también por sugerencia de Lorenzo Massa eligieron los colores azulgrana a rayas verticales que los caracterizan, dicen que cura se inspiró en el manto de “María Auxiliadora” para sugerir esos colores.


Estos forzosos que tuvieron que volverse santos para jugar a la pelota terminaron formando uno de los clubes más grandes del fútbol argentino que hasta la fecha logró 15 campeonatos de primera división (12 en el profesionalismo y 3 en el amateurismo) en los años 1923; 1924; 1927; 1933, 1936 (Copa de honor, perdió la final del año con River), 1946; 1959; Metropolitano 1968; Metropolitano 1972; Nacional 1972; Nacional 1974: Clausura 1994/95; Clausura 2001; Clausura 2007 e Inicial 2013 y tres copas internacionales la Mercosur 2001; Sudamericana 2002 y la preciada Copa Libertadores de América en 2014.


También fue el primer grande en irse al descenso en 1981, pero volvió un año después llenando todos los estadios del ascenso y reconstruyendo su historia como el ave fénix, ya que luego de volver en 1983 retomó su historia de grande siendo subcampeón ese mismo año con José Yudica de técnico. Un equipo que sufrió un golpe militar en su propio seno cuando el Coronel Fernando de Baldrich en junio de 1978 (en medio de la dictadura militar y con el Mundial en marcha) desplazó al presidente Osvaldo Valiño y se quedó con el club, del que era vicepresidente. El mismo Coronel de Baldrich que se ufanaba en los pasillos de AFA que “sus conscriptos” habían orinado en el control antidóping del Mundial y por eso decía “se sentía campeón del Mundo”, el mismo al que le despojaron su estadio y con mucha lucha de su gente logró empezar a recuperarlo. Los forzosos fueron luego “Santos” por su origen con la iglesia católica, “Cuervos” por las sotanas negras de los curas, en realidad este fue un mote infamante que los hinchas lo convirtieron en simpático; “Gauchos de Boedo” porque su equipo campeón de 1933 tenía muchos jugadores de las provincias norteñas y “El ciclón” gracias a la pluma exquisita de Hugo Marini en Crítica que le puso el mote a casi todos los equipos, pero nunca dejaron de ser los forzosos de Almagro.


El equipo del Papa Francisco tiene como goleador histórico al verborrágico José Francisco Sanfilippo con 207 en 265 partidos y tuvo grandes jugadores del fútbol argentino, así como equipos fabulosos como aquel “Los Matadores” que dirigía el brasileño Tim, ese que decía que “el fútbol es una manta corta, si te tapás los pies, te destapás la cabeza” y unos segundos matadores con el histórico Juan Carlos “Toto” Lorenzo, el mismo técnico que trató de salvarlo del descenso y no pudo.


Grande siempre, pero sobre todo en la desgracia por San Lorenzo pasaron grandes jugadores como el vasco Isidro Lángara que llegó con su compatriota Ángel Zubieta huyendo de la guerra civil española y dejó su huella, en un equipo que fue el primero en hacer una gira exitosa por europa y que era el más conocido de España; Diego García; Jacobo Urso (que falleció de una hematoma por un pelotazo), Luis “Doble Ancho” Monti  (El capitán del subcampeón Mundial de 1930), Rinaldo “Mamucho” Martino, Ángel Perucca, René Pontoni, Armando Farro, Federico Pizarro,  Rafael Albretch; Roberto Telch, Rodolfo Fischer, Héctor Veira, Narciso Doval, Carlos “Batman” Buticce pero antes Mirko Blazina (el arquero sin nervios);  el uruguayo Sergio Bismark Villar, el Ratón Rubén Ayala (que perdura en la historia con  su voz finita diciendo “En Europa no se consigue”, en la propaganda de un botín), Carlos Veglio, Victorio Cocco , Héctor Scotta y más acá Néstor Gorosito, Paulo Silas, el “Beto” Alberto Acosta, Jorge Rinaldi, Rubén Insúa, Bernardo Romeo y el gran Leandro Romagnoli, el último ídolo vigente.

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