• 18 de diciembre de 2018, 16:49
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OFRENDA

Por Jorge Elbaum

No todos calan su hondura en esta tierra
apenas los que llueven raíces desde dentro:
o los que germinan en lágrimas de otros
en gritos sabios silenciados. En sílabas de luz.

Esxs logran ser huesos fosforescentes
dentro de la aparente solidez del mundo:
mujeres y varones tenues y anónimos
rítmicos pasajes por lo humano
como un viaje de besos truncos y dolores olvidados.
Son quienes dotan de fulgor a sus propias lágrimas
vertebran tiernxs la posible dicha.
Celebremos, pues, su pasaje anónimo
por este cielo plagado de grises melancólicos
y de amaneceres con colores colgados de la puerta.
Incluso cuando su marca
haya sido rota

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