• 17 de diciembre de 2018, 0:16
Inicio | Cultura

El escritor dominicano Junot Díaz confiesa su calvario

Por Mónica Maristain Editora SinEmbargo Cultura & Espectáculos www.sinembargo.mx

Ha escrito La maravillosa vida breve de Óscar Wao, por la que obtuvo en 2008 el Premio Pulitzer. Es el escritor dominicano Junot Díaz, quien ahora ha firmado en la revista The New Yorker, una nota con el "The Silence: The Legacy of Childhood Trauma".

Es su tardía aunque conmovedora confesión de que a los ocho años fue violado, en una experiencia que el propio autor dice "no hay suficientes páginas en el mundo" para describirla.

La carta de aceptación a la Universidad Rutgers lo salvó de sus ideas suicidas y permitió darle un alivio a su situación, ya que se dedicó a correr, levantar pesas y ser "popular", hasta que fue infiel durante una relación en la que la idea de matarse volvió a su senda.

“Un gran terapeuta” lo salvó del demonio, para este hombre con un nombre que se dice “Junó”, que la letra “te” no se pronuncia y que obedece a alguna rémora haitiana de su padre, un soldado trujillista que vive ahora en La Florida, “donde se van a vivir todos los padres malos”.

Hoy tiene 49 años y ha vuelto a ser noticia por esa confesión, mientras esperamos su nueva novela. En 2012 publicó el libro de cuentos Así es como la pierdes y este año dio a conocer el cuento Islandborn, o Lola en su traducción al español, relata la historia de Lola, una niña dominicana que va a una escuela donde todos sus compañeros de clase son inmigrantes.

Cuando sus profesores le piden que haga un dibujo del lugar de donde procede, Lola tiene que acudir a la memoria de sus familiares y amigos para poder retratar la lejana isla en la que nació.

No es fácil entrevistarlo, por eso hay que recordar un encuentro con él hace unos años y las cosas que dijo:

–“Yo no era cool, era un nerd, porque si naces en una familia conservadora como la mía tu rebeldía se basa en mirar muchas películas de ciencia ficción; luego, claro, de tu práctica de tiro y de boxeo a la que estuve abonado durante todos los fines de semana de mi infancia”, cuenta.

–“Escribo alrededor de un capítulo cada dos años y no tengo miedo ni nada de eso. Para un escritor no importa si su segunda novela va a ser mejor que la primera. Lo único que quiere es terminar el proyecto y dedicarle el sacrificio y el amor que se merece”.

 –“Se trata de una historia de dos hermanas que viven en tiempos de Joaquín Balaguer, que gobernó el país durante 12 años, en ese periodo post-trujillista que se llamó dictadura blanda y en la que muchos militantes de izquierda fueron asesinados u obligados al exilio. Ha sido una generación perdida en la República Dominicana y hasta ahora me está saliendo súper mal”.

 –“Cuando voy a Santo Domingo, mis primos me hablan de Coldplay, de White Stripes, como si yo supiera algo o me interesara esa vaina de los blancos. Es muy interesante ser parte de una diáspora, pues ambas comunidades te rechazan y a la vez te integran”.

–“Si en mi novela pongo un hurón como personaje, enseguida llaman a eso realismo mágico, porque no se les pasa por la cabeza que puedo haberme formado mucho más en la ciencia ficción que en ese género de la literatura de nuestro continente. En todo caso, he leído a todos los escritores del boom y lo único que puedo decir es que en mi novela trato de jugar con todos los géneros posibles, sin pegarme demasiado a ninguno”.

–“Es que uno tiene ideas que quiere expresar, comunicar y la literatura es un buen vehículo para ello, aunque lo más importante en este asunto es que en realidad escribir es la única cosa que sé hacer. Aunque es una tarea muy difícil, creo que lo más difícil para mucha gente es entender que no porque uno haga algo porque no sabe hacer otra cosa, eso signifique que le resulte fácil. Quiero mucho a la literatura y entiendo perfectamente el efecto que produce en un lector cuando un libro le cae muy bien, cuando un libro tiene la capacidad de cambiarle la vida, de transformar para siempre lo que esa persona es. Como lector tengo muchos libros que me han cambiado la vida, que me han cambiado el alma”

 


Cultura