• 21 de septiembre de 2020, 7:23
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Por una Ley de Ordenamiento Territorial

Por Paula Galansino

En Argentina, los bosques se convierten en cultivos de soja y los humedales en countries. Un destino alternativo de estos últimos es ser quemados para la ganadería, lo que acaba por cubrir de humo a las ciudades cercanas. Cuando no hay una planificación estatal, los territorios se transforman en función de los intereses del mercado para brindar beneficios monetarios a algunos actores y dejar de brindar servicios ecosistémicos necesarios para la vida de la gente, en especial de les más vulnerables. ¿Cómo podemos pensar en un desarrollo social y ambientalmente justo si no legislamos y gestionamos en la escala correcta? En este contexto, queremos hablar de Ordenamiento Territorial. P.G

El Ordenamiento Territorial (OT) es un proceso político-técnico-administrativo orientado a la organización, planificación y gestión del uso y ocupación del territorio, en función de las características y restricciones biofísicas, culturales, socioeconómicas y político-institucionales. Este proceso debe ser participativo, interactivo e iterativo y debe basarse en objetivos explícitos que propicien el uso inteligente y justo del territorio, con aprovechamiento de oportunidades, reducción de riesgos, protección de los recursos en el corto, mediano y largo plazo y reparto racional de los costos y beneficios del uso territorial entre los usuarios del mismo (MAGyP 2012). 

¿Por qué es necesario ordenar el territorio?

Esta pregunta es engañosa, porque el territorio siempre se ordena. Lo ordenó la oligarquía en la conquista del “desierto”, lo ordenan los productores que desmontan ilegalmente el bosque nativo y lo ordena el negocio inmobiliario cuando decide construir barrios privados sobre humedales. Pero este ordenamiento poco tiene que ver con buscar el bien común de toda la sociedad que dependen de los servicios ecosistémicos (bienes y procesos ecosistémicos que benefician al ser humano, como el agua potable) de ese territorio. Poco tiene que ver, también, con garantizar una protección del ambiente para las generaciones futuras.

Post: Retos y desafíos del Ordenamiento Territorial
Retos y desafíos del Ordenamiento Territorial

Cuando el ordenamiento del territorio surge de esta forma, es decir, como sumatoria de acciones individuales, pueden surgir 3 tipos de conflictos en los que algún grupo:

  • prioriza la maximización de sus beneficios individuales, deteriorando un recurso que se comparte (“La tragedia de los comunes”, Hardin 1968)
  • privilegia beneficios de corto plazo sobre los que podrían obtenerse a largo plazo, perjudicando a las generaciones futuras
  • afecta otros bienes y servicios ecosistémicos que requiere la sociedad y va más allá de su actividad productiva (externalidades negativas)

Estos conflictos impactan siempre de mayor manera sobre aquellos grupos históricamente vulnerados y quienes, además, son los que menos poder de decisión tienen sobre el uso del territorio. Debido a las disputas territoriales en torno a los desmontes, muchas familias chaqueñas han sido desalojadas de sus tierras violentamente, y algunos, incluso, han sido asesinados por protegerlas.

En tiempos de cuarentena, esta disputa no paró. En una nota de Soledad Barruti podemos leer el testimonio de Deolinda, quien es directora de comunicación del Movimiento Nacional Campesino Indígena (MNCI – CLOC La Vía Campesina) e integrante del pueblo indígena Vilela.

—En estos días, aparte de todo el trabajo que tenemos nos tocó guarecernos de las fumigaciones y parar topadoras, dice Deolinda.

—¿Y cómo lo hacen?

—Nos paramos en frente. Les pedimos que nos muestren los permisos. Nunca tienen. Prueban, y si lo logran siguen destruyendo la salud y la naturaleza. A lo sumo les ponen una multa que no les significa nada. Intoxican y desmontan nuestros lugares de vida. Y todo termina desapareciendo por su ambición. También la comida-, dice  mientras ve pasar camiones llenos de granos que nadie querría comer, de animales que serán vendidos como carne a precios en euros, tan caros que en sus tierras, donde los crían, nadie podría pagar.

La comida, la vivienda y acceder a los servicios ecosistémicos que garantizan nuestra supervivencia es un derecho y el Ordenamiento Territorial bien planificado puede ser una herramienta del Estado para garantizarlo.

S-2826 es un proyecto para el Ordenamiento Territorial que fue presentado, pero nunca se trató.

¿Cuál es el objetivo y cómo se implementa?

Una de las metas del OT es hacer un uso equitativo del territorio, para lograr la justa distribución de bienes y servicios ecosistémicos y para restablecer derechos enajenados. 

Según el Observatorio de la Deuda Social de la UCA, el 50% de los niños es pobre y come poco, y 1 de cada 10 no tiene qué comer. Argentina es un país con la capacidad de producir alimentos suficientes, pero el ordenamiento actual dicta que se produzcan commodities. ¿Y si usamos el territorio para garantizar la seguridad alimentaria? 

A su  vez, el territorio argentino es muy heterogéneo y cada zona tiene potencialidades distintas. De esta forma, una segunda meta del OT es usar el territorio de la forma más inteligente, para lograr una mayor oferta de bienes y servicios velando por el bien común. Esto es de vital importancia teniendo en cuenta que el 92% de la población argentina es urbana y depende de los bienes y servicios que se producen en los territorios.

Podemos pensar al Ordenamiento Territorial conformado por 3 grandes etapas: Diagnóstico, Planificación y Gestión. 

  1. En la etapa de Diagnóstico se busca conocer en profundidad el territorio. En primer lugar, se caracteriza el medio biofísico, es decir el clima, vegetación, tipo de suelo, pendiente, entre otros componentes. Esto nos dará una idea de la aptitud y las restricciones del territorio para determinadas actividades. En segundo lugar, se realiza una caracterización socio-económica, en la cual se recolectan y analizan datos demográficos y, a su vez, se lleva a cabo un diagnóstico económico de las principales actividades productivas analizando sus ingresos, rendimientos, entre otros aspectos. 
    Ya que el Ordenamiento Territorial se define como un proceso participativo que busca visibilizar a todos los actores (personas, grupos e instituciones que forman parte del territorio) e incorporarlos a la toma de decisiones, es importante conocerlos y conocer en qué situación se encuentran. Mediante el análisis social, se busca identificarlos y conocer su situación con respecto al territorio y con los demás actores. La etapa de diagnóstico podría finalizarse definiendo cuál es el principal conflicto que existe en el territorio, que surgirá del diálogo entre todos los actores, y servirá para luego plantear los objetivos de intervención.
  2. En la etapa de Planificación, se trabaja de forma participativa para definir objetivos, es decir, qué se quiere lograr en el territorio. En general, están relacionados con mejorar la calidad de vida (objetivos socio-económicos) y del ecosistema (objetivos ambientales). Para evaluar si los objetivos se cumplen, se establecen criterios, que son aquellos elementos adecuados para hacer un juicio. A modo de ejemplo: si un objetivo es disminuir la vulnerabilidad económica entonces uno de los criterios puede ser la generación de ingresos, ya que me permitirá saber si se cumplió o no.
  3. Luego, se piensan qué actividades y escenarios pueden cumplir los objetivos propuestos. Se entiende por escenarios a la descripción futura del territorio, es decir qué actividades se van a realizar, dónde y de qué manera: ¿Se va a recuperar el monte en esta zona o se va a dedicar a cultivos? ¿En esta zona se hará una reserva o se dedicará al turismo?. Se pueden plantear varios escenarios que serán evaluados según los criterios establecidos anteriormente, para ver cuál cumple mejor con los objetivos y se adapta mejor a los intereses, deseos y necesidades de los actores del territorio y cuál articula mejor con los planes provinciales, regionales y nacionales. Finalmente, se arribará a un plan de Ordenamiento Territorial.
  4. En la etapa de Gestión, se definirán las responsabilidades de los actores y de las instituciones en la ejecución, seguimiento y control de las actividades del Plan. Así mismo, se definirá una autoridad de aplicación (organismo del Estado encargado del cumplimiento de lo ordenado y establecido en una norma). Se ejecutará el plan y, en la medida que surjan conflictos, será necesario contar con mecanismos que permitan solucionarlos. Además, se buscará aprender de este proceso y ajustar las medidas que sean necesarias, en un proceso continuo de aprendizaje adaptativo.

El Ordenamiento Territorial debe hacerse trabajando interdisciplinariamente y con articulación entre niveles municipales, provinciales, regionales y nación. Para esto resulta fundamental  una ley de presupuestos mínimos que siente las bases y que garantice la obligatoriedad de su implementación en todo el territorio nacional a fin de garantizar la protección de la naturaleza y el uso sustentable de nuestros recursos naturales y servicios ecosistémicos.

No podemos pensar en adaptación y mitigación del cambio climático, o en la conservación de la biodiversidad, sin Ordenamiento Territorial y no podemos, tampoco, pensar en justicia ambiental y social sin Ordenamiento Territorial.

Foto: El País

Fuentes;

Hardin, G. 1968. The Tragedy of the Commons. Science 162(3859):1243–1248.

MAGyP. 2012. Bases para el Ordenamiento del Territorio Rural Argentino. Buenos Aires, Argentina.

Paruelo JM, EG Jobbágy, P Laterra, H Dieguez, MA García Collazo y A Panizza (2014), Ordenamiento Territorial: Conceptos, Métodos y Experiencias. FAO, MAGyP y FAUBA 2014. 

Fuente: La Vuelta al Mundo

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