• 18 de julio de 2018, 9:19
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Frida Kahlo, símbolo de la cultura mexicana, en retrato íntimo según muestra

Por Mónica Maristain.

A veces no nos gusta Frida Kahlo (1907-1954). Bueno, todo el tiempo aparece con su sonrisa que se parece a la Mona Lisa y mira como de costado, como juzgando. Está en las bolsas de los supermercados. Hay remeras, hay ropa interior, hay valijas, cajas, tazas…¿Si no fuera tan buena pintora?

 

Hay quienes dicen que los cuadros se los terminaba su marido, el genial Diego Rivera (1886-1957).

¿Quiso ser tan importante como él y dejar una huella profunda en el arte o sólo pintaba para conjurar sus dolores físicos y sus aparentemente devastadoras depresiones?

En mayo del año pasado Frida Kahlo recuperó el récord para una obra de arte latinoamericana en subasta, cuando su cuadro “Dos desnudos en el bosque (La tierra misma)” se vendió por más de 8 millones de dólares en la subasta de arte moderno e impresionista de la casa Christie’s en Nueva York, la cual colocó nuevamente a la artista en el primer lugar, del que fue desplazada en el 2008 cuando “Trovador” de Rufino Tamayo facturó 7.2 millones de dólares.

Frida, la de las cejas pobladas, los huipiles, las trenzas y ese rostro tan icónico –y no es exagerar- como el de la mismísima Gioconda, de Leonardo Da Vinci, triunfó hace dos años en Rusia con una exposición que tiene lugar en el Museo Fabergé de San Petersburgo.

“Frida Kahlo. Pinturas y dibujos de la colección de México” es el nombre de la muestra, que incluía 34 pinturas, litografías y dibujos de la artista y que pertenecen, entre otros, a la colección del museo Dolores Olmedo, además de fotos y vestidos de la época.

La artista que inspiró a Anthony Kiedis para su famosa canción “Scar Tissue”, que hizo conocida su banda Red Hot Chili Peppers, estuvo también muy presente en Brasil, donde hasta el 30 de abril de 2017 tuvo lugar la muestra Frida Kahlo. Pinturas y dibujos de la colección de México, que además de mostrar piezas como “Columna rota”, “Retrato de doña Rosita Morillo” y “Hospital Henry Ford”, estuvo compuesta por más de 100 fotos, que cubrían diferentes periodos de la vida de la artista.

 

Mito y leyenda, amada y resistida por partes iguales, la figura de esta mujer que amaba la cerveza, que de las 155 pinturas que realizó 55 fueron autorretratos y que se constituyera en la primera artista mexicana en vender una obra al Museo Louvre de París, no se atenúa con el paso del tiempo.

 

Al contrario, Frida Kahlo está más viva que nunca.

 

Tal es así que una muestra de la vida íntima y cotidiana de Frida Kahlo, en 54 imágenes de Nickolas Muray, acaba de ser inaugurada en la Galería de Arte del Palacio Municipal de Puebla hasta el 22 de mayo.

 

Frida Kahlo a través de la lente de Nickolas Muray, está integrada por retratos a color y en blanco y negro, que captan a la pintora en su vida cotidiana; la artista sostuvo una relación por 10 años con el fotógrafo húngaro, pionero en la fotografía a color.





 

Anel Nochebuena Escobar, directora del Instituto Municipal de Arte y Cultura de Puebla (IMACP), dijo que la muestra forma parte de la colección privada de Nickolas Muray y se integra también con seis cartas de la correspondencia que ambos sostuvieron durante su relación personal e íntima.

 

Frida Kahlo y Nickolas Muray fueron artistas muy cercanos en la década de los treinta del siglo XX, relación que, de acuerdo con los biógrafos, facilitó al fotógrafo húngaro la captura de momentos íntimos de la pintora, así como de su esencia y personalidad fuera de los reflectores.

 

Anel Nochebuena Escobar resaltó que por ello se perfiló una exposición muy cercana e íntima a través de un diseño museográfico logrado gracias a la colaboración conjunta de Jorge Gamboa, del Instituto Municipal de Arte y Cultura de Puebla y de Maricarmen Méndez, directora del Museo de la Memoria de la Benemérita Universidad de Puebla.

 

La directora del IMACP relató que las fotografías expuestas a partir de hoy, cuyo formato es de aproximadamente 50x40 centímetros, fueron encontradas por los hijos del fotógrafo Nickolas Muray, quienes en su momento contaron que aparecieron en un sobre que contenía 50 negativos que su padre atesoraba junto con centenares de fotografías familiares, pero desconocían su contenido porque él nunca les comentó de su existencia.

 

“Nadie sabía que tenían esas fotos, es más, ellos no sabían que era Frida Kahlo; fue hasta que empezaron a imprimirlas y vieron que eran fotos a color de mujeres en Coyoacán en la Ciudad de México y entre ellas, Frida.”

 

Frida Kahlo a través de la lente de Nickolas Muray, es una muestra que ha sido apreciada en museos de Estados Unidos y Canadá, como Long Beach Museum Art, California, integrada por fotografías que datan de 1937 a 1946.

 

 

 



Mónica Maristain
Editora
SinEmbargo Cultura & Espectáculos

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