• 23 de octubre de 2018, 11:28
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Algunas reflexiones sobre la Argentina actual

Por Silvia Ceres

Para quienes no están familiarizados con la astrología, vale recordar que los países -al igual que los individuos- poseen una carta natal basada en la fecha, hora y lugar de nacimiento.

 

Sobre esta estructura básica, el movimiento continuo del sistema solar va periódicamente activando y “poniendo en escena” determinados factores de la carta natal considerada. La “foto” del momento de fundación va convirtiéndose en una película, en un devenir.

 

Así aparece un concepto básico para interpretar las diferentes tendencias en un momento determinado: la noción de ciclo, es decir de un conjunto de fenómenos o acontecimientos que se reiteran de modo estructurado, secuencial y metódico.

 

Este concepto podría remitirnos a la idea de un eterno retorno, o dicho de manera coloquial, a concebir que la historia siempre se repite. Y si bien los pueblos -como los individuos más o menos neuróticos- sienten una compulsión a la repetición, no es del todo cierto que haya una condena obligatoria de pasar una y otra vez por las mismas vicisitudes.

 

De manera que afinando conceptos pueden definirse los ciclos como el retorno de lo diferente, por la simple razón de que ningún proceso se ofrece aislado de un entorno planetario que lo modifica, acentuando o aligerando, lo que en principio puede esperarse. Los cambios históricos, culturales y sociales alteran la escenografía, creando otra realidad, pero a pesar de ello, y tal vez sea uno de los aportes más deslumbrante de la Astrología para entender un contexto determinado, no deja de observarse entre los ciclos cierta familiaridad.

 

La situación se asemeja a cuando nos encontramos con parientes lejanos, que tal vez ni siquiera conocíamos: son personas con diferentes historias, edades y circunstancias de vida, pero aún así hay ciertos rasgos comunes que hacen pensar en una información genética donde más de dos genes comparten la misma cadena de ADN. De forma similar el paso de un planeta por un mismo sector zodiacal , reitera ciertas situaciones, que si bien son otras, permiten pensar que pertenecen a la misma cadena significante.

 

En todo ciclo existen dos momentos privilegiados: la conjunción y la oposición similar al juego mensual de la Luna Nueva -conjunción Sol/Luna- y la Luna Llena -oposición Sol/Luna-.

 

Hecha esta introducción al tema, los invito a enfocarnos en uno de los ciclos -no el único- que durante el 2018/19 moviliza la carta de nuestro país. Me refiero al tránsito -posición actual en el cielo- de Urano opuesto a Júpiter natal de Argentina. El contacto de ambos planetas tiende a generar grandes expectativas de futuro, deseos de expansión y un entusiasmo que linda con cierto desborde y falta de cautela.

 

Urano ocupa un sector ligado con los recursos económicos y está en Sagitario, un signo relacionado -entre otros significados- con el extranjero, de manera que al conectarse con Júpiter -regente de Sagitario- resuena como tema central una melodía de préstamos y endeudamientos con la banca internacional.

 

Los planetas mencionados se contactan en los siguientes años: 1890, 1975 -conjunción-, 1934, 2018/19 -oposición-.

 

1890. Presidencia de Miguel Juárez Celman.

Época de progreso económico (mayor población, ferrocarriles, obras sanitarias, puerto, educación primaria) pero también de creciente endeudamiento especialmente con Gran Bretaña. En apenas siete años -1884 a 1891- la deuda en libras esterlinas se multiplicó cuatro veces, tornando imposible su pago.

 

Este endeudamiento no favoreció a las clases acomodadas en su conjunto, sino que enriqueció a un pequeño grupo que intermediaba entre el estado argentino y los banqueros internacionales, cobrando comisiones de hasta el 25% por sus buenos servicios.

 

Frente a la imposibilidad de pago, aparecen varias voces que piden la intervención de algunos países europeos sobre el estado argentino para controlar sus rentas y destinarlas a saldar las deudas, táctica implementada con Egipto y Turquía. De hecho, C. Pellegrini y J. Roca proponen entregar la Aduana a un comité de acreedores.

 

La crisis del 90 termina con el gobierno de Juarez Celman, un notable malestar social manifestado en una campaña de denuncias anti imperialistas y la reivindicación del sufragio universal. Como consecuencia de este período, Argentina quedó estructurada como una nación capitalista semicolonial integrada al mercado mundial proveyendo materias primas y sepultando las propuestas de industrialización promovidas -desde miradas distintas- por Sarmiento y Alberdi.

 

1975. Presidencia de M. Estela de Perón.

Luego de once años de crecimiento, y en un contexto internacional de crisis petrolera, baja del valor de las materias primas y mayor proteccionismo europeo, nombra como  ministro de Economía a Celestino Rodrigo; su segundo a Ricardo Zinn es el verdadero artífice del denominado Rodrigazo. Prólogo de la política que implementaría la dictadura desde el año siguiente, ejecutó una mega devaluación (160%) que quebró un modelo de país.

 

Además le sumó la duplicación de precios, inflación de tres dígitos que licuó la deuda en pesos de las grandes empresas, baja de salarios, expansión de la especulación financiera. Medidas que resultarían en un desmedido endeudamiento posterior: en siete años la deuda se multiplica -en dólares- por seis.

 

1934. Presidencia de Agustín P. Justo

Mientras el país avanzaba principalmente por la ejecución de obras públicas, el senador L. de la Torre batallaba contra el vergonzoso tratado Roca – Runciman firmado el año anterior que dejaba a la Argentina en una situación de vasallaje en relación con el Reino Unido.

 

Su investigación sobre los negociados de los frigoríficos británicos, lo llevó a descubrir a bordo de un buque listo para zarpar 30 cajones de supuesto corned beef precintado por el Ministerio de Agricultura, conteniendo valiosos documentos. Por primera vez -en el mundo- se hizo público el mecanismo de evasión de divisas a fin de no tributar impuestos.

 

Los protagonistas de este fraude fueron los hermanos William y Edmund Vestey, fundadores de la mayor cadena de carnicerías del mundo, miembros de una de las familias más acaudaladas de la época y los mayores evasores impositivos de la historia, que actuaban aliados con funcionarios del gobierno argentino.

 

Los Vestey terminaron sus hazañas delictivas siendo reconocidos con un título de nobleza otorgado por su Graciosa Majestad, mientras sus cómplices prosiguieron haciendo negocios en contra de los intereses nacionales en el periodo denominado  “Década infame”.

 

2018. Presidencia de Mauricio Macri

Lo que se vislumbra hasta ahora, es un desmedido endeudamiento -cambiando la City londinense por Wall Street y el FMI-, facilidades para la fuga de capitales, inflación, megadevaluación, y un panorama social deteriorado.

 

Revisando los datos, vale subrayar lo siguiente: el ciclo iniciado en 1890 y la siguiente oposición de 1934, comparten en común un sometimiento al capital internacional acompañado por un crecimiento económico de Argentina.

 

El segundo ciclo, iniciado en 1975 y seguido con la oposición actual, por el contrario, parecen aumentar endeudamientos externos con una marcada restricción al consumo y el bienestar internos.

 

La activación del tránsito estará vigente hasta bien entrado el 2019, con lo que aún no está definido totalmente. Es de desear por el bien del país y sus ciudadanos, que la clase dirigente se luzca dándole otro final a la película.

Fuente: Gente de Astrología

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