• 21 de septiembre de 2020, 7:33
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Vicentín y la profunda batalla cultural

Por Carlos Raimundi*

¡Cuánta batalla cultural tenemos que seguir dando! ¡Y cuán profunda! ¡Cuánto camino por recorrer en la construcción de sentido! Es un imperativo ético y político. Es imprescindible. Y debemos hacerlo sin pausa. ¿A qué me refiero en este caso? A Vicentín. 
A que la decisión de nuestro gobierno frente a la presión de los grupos más fuertes y concentrados de poder no sólo debe tener claridad y coraje. Además, para ser verdaderamente irreversible, debe tener el apoyo de una amplia mayoría del Pueblo. Y para eso debe ser comprendida.

¿A cuántos sectores medios, inclusive de ingresos bajos, estudiantes de universidades públicas y privadas escuchamos decir despectivamente de sectores muy humildes?: “viven del Estado, y los gobernantes consiguen su apoyo a cambio de la ayuda que les dan”.

Como si esas personas que necesitan y reciben el apoyo estatal estuvieran en esa situación por su propia voluntad, y no debido a un sistema estructuralmente injusto.
Si producimos suficientes alimentos y hay personas que tienen hambre, es porque vivimos en un sistema injusto. Si hay miles de tareas por cumplir y necesidades por cubrir y hay desocupación, es porque vivimos en un sistema injusto.

Vivimos en un sistema que no conecta al hambre con el alimento ni al desocupadx con el trabajo por realizar. Es un problema político, no de la supuesta y fabulada pereza de los humildes, ni de sus ganas de “vivir del Estado”.
Sin embargo, sectores medios que deberían estar mucho más cerca de los sectores populares que de los grupos de poder, acentúan una grieta conceptualmente incorrecta, artificial. Se alejan de las necesidades de su Pueblo y se acercan a las posiciones del poder.

De aquí la necesidad de dar con tanta fuerza la batalla cultural. Llevado esto al caso Vicentín. ¿Quiénes son lxs que verdaderamente han vivido del Estado y apoyado gobiernos gracias a la ayuda que el Estado les dio?

El Estado les regaló tierras durante la dictadura de Onganía. El Estado reprimió y desapareció a trabajadorxs y delegadxs sindicales, y condonó sus deudas durante la dictadura de Videla, Martínez de Hoz y Cavallo.
El Estado que gobernó Macri les prestó el dinero con el que sus directivos distribuyeron utilidades netas, fugaron capitales, estafaron a productores y trabajadores y llevaron a concurso a la empresa Vicentín.
El Estado de Macri fue el que permitió formar una empresa fantasma en Paraguay y convertirla en la segunda exportadora de soja de ese país con sólo 6 empleados declarados para evadir impuestos en la Argentina.
Ese Estado bobo es el que no controla los volúmenes exportables por los puertos privados, para que sigan evadiendo impuestos. Por eso apoyaron y financiaron la campaña de los gobiernos que permitieron esa estafa: la del macrismo.

¿Quiénes son lxs que verdaderamente han vivido del Estado y apoyan a los gobiernos que les dan esa ayuda? ¿Humildes o poderosos?. Vicentín
Con ese dinero de todxs que el Estado les prestó y no devolvieron sino que fugaron, el Estado dejó de construir escuelas, hospitales, viviendas y rutas. Nuestro Pueblo no sólo no pudo acceder a estos bienes, sino que no pudo acceder a las fuentes de trabajo que ello supone.
Entonces cayó en la pobreza y necesitó el apoyo del Estado.
 
Por eso la necesidad de dar con tanta fuerza la batalla cultural para comprender el sentido profundo de las cosas. De las ideas, de los conceptos.
Batalla Cultural para entender la necesidad de una política con mayúsculas en beneficio de las mayorías tan postergadas.

El dinero que constituyó las grandes fortunas de los unos es el que le falta a lxs otrxs. Fortunas gracias a un #Estado que lo permitió, bajo gobiernos neoliberales, militares o civiles. 
Y resulta que gracias a la construcción de sentido de los grandes aparatos ideológicos, lo que una parte de la sociedad cree, es que los que viven del Estado son los pobres.

El día que las leyes sancionen con fuerza los delitos cometidos contra la propiedad social (es decir, los que privaron al Pueblo de su derecho de propiedad sobre escuelas, hospitales y viviendas de calidad) vamos a tener muchos menos delitos contra la propiedad privada individual.

¿Las decisiones de gobierno las toma un juez? ¡No! Las toma soberanamente un gobierno votado por el Pueblo Argentino. 
Ya conocemos ese mecanismo al que apela el poder real y sus resultados. No debemos repetir la historia.

*Sec. Gral de Solidaridad más Igualdad en el Frente Grande. Embajador designado por la Argentina ante la OEA
Portada: Infobae



Fuente: Liliana López Foresi

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