• 24 de mayo de 2019, 6:19
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¿Piedra, papel o tijera?

Por Ana Pérez del Cerro*

 ¿Quién no echa una mirada al sol cuando atardece?
¿Quién quita sus ojos del cometa cuando estalla?
¿Quién no presta oídos a una campana cuando por algún hecho tañe?
¿Quién puede desoír esa campana cuya música lo traslada fuera de este mundo?  
 

Ningún hombre es una isla entera por sí mismo.
Cada hombre es una pieza del continente, una parte del todo.
Si el mar se lleva una porción de tierra, toda Europa queda disminuida, como si fuera un promontorio, o la casa de uno de tus amigos, o la tuya propia.

Ninguna persona es una isla; la muerte de cualquiera me afecta, porque me encuentro unido a toda la humanidad; por eso, nunca preguntes por quién doblan las campanas; doblan por ti. John Donne

  

No se trata de una persona, sino de un modelo económico y un proyecto

Cada vez que nombran al presidente, están distrayéndose del foco principal. Para el Mercado nadie es imprescindible; todos son fungibles.

La catársis descarga tensiones, pero mientras ello ocurre, detrás están tejiendo las estrategias para conmover y convencer (Tal como lo indicaba Aristóteles en su Retórica).

Por ende, en reuniones donde se tratan temas puntuales, no cabe el hit del verano, como tampoco la ‘gestualidad partidaria’ en manifestaciones que apuntan a la pluralidad con miras a un objetivo; por ejemplo,  el apoyo al juez Ramos Padilla que no fue una demanda sectorial pero  pasa a serlo cuando algunxs insisten en ponerse delante de la cámara para hacer la ‘V’.

Así al día siguiente dirán que ‘eran ‘K’ porque aprovechan que un amplio espacio de ‘indecisos’ va a escuchar esto sin percibir lo que subyace: una deslegitimación de protestas, demandas o expresiones opositoras adjudicándolas a un sector político.

Las emociones tienen una relevancia fundamental en las decisiones. Desde la frialdad del poder neoliberal saben manejar las emociones populares con la táctica de las falsas noticias o de “la carta robada” * ( Poner tan visible algo que no se ve): prometer ‘pobreza cero’ fue una falacia desde el vamos ya que no podría desaparecer  en un sistema capitalista.

En términos de competencia – no es lo que me gusta pero aplica para una instancia electoral - el triunfalismo es enemigo de la victoria y la victoria es sólo un momento de cualquier lucha personal o social. Quien se instala en ello no comprendió que la máquina del Poder trabaja sin pausa.

El don Pirulero le sirve a los que dicen tener ‘el mejor equipo’; el Gran Bonete a quienes inducen a mirar para otro lado.

Resulta imprescindible la mirada amplia para advertir que no se trata sólo del bolsillo,  sino de reconstruir el tejido social.

¿Piedra. papel o tijera?


* Semióloga. Docente de la UBA

* Cuento de Edgad Allan Poe

Foto tomada de ABC Color

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