• 13 de agosto de 2020, 8:44
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"Parió la abuela"

Por Eduardo de la Serna*



“Éramos pocos…” titula el ex montonero Ricardo Roa su nota en el “gran” (sic) diario argentino (sic). La nota se refiere a un reciente artículo que circuló por varias redes firmado por el ex dirigente montonero Mario Firmenich (a. Pepe).

Me parece justo decir que pocas cosas me desagradan más que ese personaje. Demasiada sangre corrió por las calles de nuestra patria sin que muchos de los que la regaron hagan una mínima y pública autocrítica. No será este el espacio de un análisis sobre el pasado. Tampoco quiero caer, ni remotamente, en imágenes como que “la sangre negociada no será derramada”. Esa imagen de que los que han sobrevivido lo son porque traicionaron los ideales y sueños de la “juventud maravillosa” me parecen falsos de toda falsedad, aunque pueda haber algún caso en ese sentido. Conozco muchos sobrevivientes de aquellos tiempos. Yo lo soy. Pero eso no hace que mi opinión sobre el Pepe sea buena. ¡No lo es!

Pero, dicho esto, resulta que Firmenich es profesor universitario en España. Resulta que habla. Y resulta que tiene derecho a hacerlo. Pero, ¿qué pasa? sencillamente que la campaña de que el actual gobierno argentino es “comunista” ha fracasado, y a la marcha convocada no fueron ni los organizadores; resulta que la idea de que nos tienen secuestrados – cuarentena mediante – no parece demasiado exitosa, y hasta la idea de que nos “robaron las misas” (porque son marxistas y atentan contra el ser nacional que es católico) tampoco tiene demasiado predicamento. La aparición del sujeto en cuestión, entonces, es un grano de arena más en la campaña que comenzó Clarín y sus lacayos (y los seguidores acríticos, o idiotas útiles) contra el actual gobierno ya desde antes que éste hubiera asumido. Y – obviamente – el sujeto en cuestión se presta a ello, con lo sano que sería para muchos de nuestros oídos ser espectadores de su silencio. Así se entiende, entonces, la información resaltada de la noticia. Es que – eso quiere decir – este es un gobierno montonero. Sin duda alguna. El nombramiento en el ANSES a una evidente montonera como Fernanda Raverta lo demuestra. Por más que Fernanda haya nacido ya en dictadura... esos son detalles menores.

Es cierto que hay otros y otras que también fueron montoneros y son aplaudidos por estos medios, pero lo son después de buenos exorcismos. Si ‘Patito’ Bullrich fue montonera (y “bastante más” que Fernanda, que a los 2 o 3 años militaba en una guardería de niños) un exorcismo a base de Santiagos, Rafitas y Chocobares la reconcilia con lo mejor de la sociedad. Y si Ricardo Roa lo fue, su servilismo, ¡perdón!, sus servicios a las huestes de lo peor que ayer combatía muestran a las claras la traición, ¡perdón!, la tracción poderosa del más poderoso caballero. Y podríamos nombrar otros tantos pascualitos, o montotos tan útiles al macrismo que nos parece innecesario siquiera pensarlo.

En suma… lamento y detesto la presencia o la aparición de Pepe, aunque le reconozca el derecho a hacerlo. Y, reconociendo el mismo derecho, lamento, detesto y repudio la campaña destituyente y repugnante de la hegemonía (y que se me perdone por aludir a Gramsci). Y lamento tanto, pero tanto salame útil que, molesto (como todos) por la actual situación, se deja llevar de las narices (y en muchos casos, rumbo al matadero). Para peor quieren poner impuestos a los más ricos, para peor quieren discutir el pago a los acreedores de la deuda injusta del macrismo, y para peor, otra Fernanda anda insinuando que el gobierno debería recibir acciones de las grandes empresas fugadoras por haber contribuido económicamente al pago de salarios (incluso, en ocasiones, de los que de trabajadores…. ¡poco!). El marxismo avanza, y ¡muchos tan tranquilos! ¡Menos mal que tenemos medios de comunicación y comunicadores que piensan por nosotros!

Portada: foto CEDOC

Foto tomada de https://www.continental.com.ar/escucha/archivo_de_audio/la-apertura-de-la-manana-sobre-el-24-de-marzo-de-1976/20140324/oir/2143163.aspx

* Teólogo. Cura en Opción por los Pobres.
Fuente: Blog 1 de Eduardo de la Serna

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