• 22 de noviembre de 2019, 22:57
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Naturaleza del gobierno de Bolsonaro.

Por Isabel Marazina*

Cuando pensamos  la naturaleza del gobierno bolsonarista, rápidamente lo pensamos como neoliberal. Parecería un discurso que defiende o neoliberalismo, tomando un conjunto de medidas que liquidan la regulación laboral. Pero la desregulación que  va sustentando  se articula con la economía que Bolsonaro y su clan siempre sustentaron. Su universo es la economía clandestina, el lumpen empresariado, navega en áreas oscuras  de la economía -área de la criminalidad, sin vueltas-.

Por ejemplo, las redes clandestinas de transporte privado en vans de la periferia, los loteos clandestinos, las prácticas de manicomialización hace ya treinta años desplazadas, prácticas que se reivindican  inclusive para adicciones, toda una estructura destinada a tomar  dinero público y canalizarlo para lugares fáciles de controlar desde ellos  Las famosas “comunidades terapéuticas” en manos de los evangélicos es un claro ejemplo de estas prácticas. La desregulación del comercio de armas por ejemplo  obedece a la misma  lógica, permitiendo el comercio clandestino de armas una vez que la regulación pierde lugar.

Un comentarista político  muy prestigioso, Luis Nassif, en su blog , resalta un aspecto poco considerado por los representantes del mercado que ayudaron a elegirlo. Su profundo resentimiento y rencor hacia la clase  dominante. Ese resentimiento quedó  clarísimo y transparente  en el episodio profundamente ofensivo hacia el fallecido diputado Rubens Paiva. Rubens Paiva fue diputado de oposición durante el período anterior a la dictadura y murió torturado en  las dependencias del  DOI CODI de Rio de Janeiro en 1971. En ocasión de un homenaje a su figura, ya esclarecidas las circunstancias de su muerte 40 años después, Bolsonaro  se hace presente en el homenaje y escupe en el busto recién inaugurado  de Paiva, a los gritos de “comunista no tiene lugar en el congreso”.

Lo que pocas personas saben es que la infancia de Bolsonaro, hijo de un peón que también hacia de práctico dental (arrancaba dientes de la peonada) transcurrió en el El Dorado,un pueblito del interior de São Paulo, donde el padre de Rubens Paiva fue intendente, hacendado  y figura de proyección en el lugar. Bolsonaro creció con un profundo sentimiento  de inferioridad y de rebelión ante  lo que él vive como instancias  superiores. Esto queda claro en el episodio  que lo  expulsa del ejército, con un diagnóstico de enfermedad mental, episodio en el que amenazó a sus superiores  con usar un explosivo para dirimir la discusión de sueldos de su cohorte.

Por eso, en realidad, no estamos frente a un neoliberal y esto el mercado ya lo ha captado y lo preocupa. Estamos frente  a un sujeto que arremete contra todo y todos, en un esfuerzo por destruír cualquier tejido social que lo limite. Ejemplos,innumerables. La cuestión es hacer escarnio de cualquier legalidad, desde la ley que regula las sillitas de seguridad en los vehículos hasta la intención de nombrar su hijo embajador en Estados Unidos. Cosa que por otro lado, Trump recibe con agrado, porque sabe perfectamente que esta patética figura llegaría a abalizar  todas y cada una de las alocadas medidas del payaso estadounidense en su tentativa de Star Wars contra China.

La política exterior de Bolsonaro está destruyendo las redes comerciales y políticas brasileras al mismo ritmo del desmatamiento amazónico. Su ideal es quedar como furgón de cola de la política externa norteamericana en una dirección única que destruye cualquier posibilidad de autonomía de Brasil .Peleas con Alemania, Noruega,  Países Árabes, Venezuela van minando los vínculos comerciales y políticos  .

Pero el espacio interno no  está  menos comprometido. Las revelaciones en cuenta gotas- estrategia muy pensada-de Glenn Grenwald a partir del sitio Intercept no dan tregua en el desvelamiento de la gigantesca trama del Lava Jato. Trama que no solamente nos dice con pruebas contundentes de la absoluta parcialidad del  proceso que llevó a Lula a los 500 días de su prisión y consecuente eliminación del pleito electoral. También nos habla de las armazones del heroico juez Moro  y sus procuradores para quedarse con 2.500 millones de la Petrobrás, que fue  destruída, así como muchas de las mayores empresas que estaban haciendo del Brasil uno de los punteros de la autonomía del continente.

Hoy, a las tres de la tarde de este lunes, el cielo de San Pablo oscureció como si fueran las diez de la noche. Los vientos y una combinación de factores trajeron las cenizas de las quemadas del norte del país hasta las modernidades paulistanas. Ominosa metáfora de un futuro diseñado  por uno de los momentos más  sombríos pero tal vez más intrigantes de este país que, asombrado,  asiste a lo que esta banda criminal encaramada en el gobierno  nos dice de su sociedad.

Psiconalista argentina radicada en Brasil. Doctorada en Salud Pública en la Universidad de  San Pablo, Brasil
Foto de Bruna Prado/Getty Images

Fuente: Liliana López Foresi

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