• 6 de julio de 2020, 9:07
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Marchando sin marchar

Por Eduardo de la Serna*


La palabra marcha es, sin duda alguna, ambigua (o, como se dice hoy, polisémica).

Marchar es caminar juntos

Marcha es una música militar

Marcha es poner en funcionamiento

Marchar es moverse de un lugar a otro

Marcha es un desfile

Marcha es fiesta (la gente “marchosa” es gente divertida)

Seguramente se nos ocurrirán otros modos de marchas, pero sirve esto para notar, precisamente la polisemia. 

Algunos hacemos memoria, por ejemplo, los malos tiempos en que al ritmo de una marcha se transmitían los “comunicado Nº X del Estado Mayor Conjunto”; pero también recordamos (re-cordis, volver a pasar por el corazón) las marchas cada 24 de marzo. Marchas distintas, ciertamente. Muy distintas.

La situación mundial nos hace enfrentarnos, ahora, a una marcha-sin-marcha.

Es verdad que siempre hay quienes aprovechan el día de la memoria para vacacionar, o para hacer cosas que no son fáciles de hacer en el día a día. No es para eso que se instituyó este día, pero no se puede obligar a toda la sociedad a remembrar (pasar por los miembros, del cuerpo) momentos de dolor, de sufrimiento, de muerte. Harán “sus cosas”. Después votarán a Macri.

Este 24 de marzo aprenderemos, muchos, a marchar de un modo nuevo. A militar las redes, a pensar y ayudar a otros a pensar, a que “no nos sea indiferente”. Estaremos de pie, caminando, cantando, saludándonos con los conocidos, aunque estemos en casa. Es un “codo a codo” diferente, pero que no nos desmoviliza porque "somos mucho más que dos".

Una cuarentena son 40 días. Son 40 días en los que evitamos el contagio, o contagiar. Israel hizo una larga cuarentena de años por el desierto preparándose para “recordar” que fue esclavo en Egipto, “recordando” que Dios tiene un proyecto para este pequeño pueblo, “recordando” que Dios está con su pueblo… El gran problema de Israel es cuando “olvida”, cuando no “hace memoria”. Porque eso lo lleva a repetir los errores: 

«No quisieron oír ni recordar los prodigios que hiciste en su favor. Tercamente se empeñaron en volver a la esclavitud de Egipto». (Neh. 9:17). 

“Recordar” es fundamental en la cuarentena; una cuarentena en marcha por el desierto o en marcha-sin-marchar. Pero poniendo en marcha la creatividad para que no volvamos a una “marcha atrás” en las que a veces incurrimos, sino movilizar nuestros miembros y corazones para que “nunca más” escuchemos Comunicados o duranbarbismos light. Aunque sea desde nuestras casas, muchos soñamos un país de pie y no en reposeras, un país en marcha, para que el neoliberalismo, inaugurado entre nosotros un 24 de marzo de 1976, y repetido por desmemoriados, no vuelva a someternos, humillarnos y oprimirnos. Por eso marchamos. También hoy.

*Teólogo. Integrante del Grupo de Curas en Opción por los Pobres.

Fuente: 2° Blog de Eduardo de la Serna

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