• 6 de julio de 2020, 8:24
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Los medios y otras inquisiciones

Por Carlos Caramello


"Hay que tener cuidado al elegir a los enemigos porque uno termina pareciéndose a ellos" 

Jorge Luis Borges


La que pasó fue una semana para incorporar a la Historia Universal de la Infamia (aunque Borges -a diferencia de Jauretche con sus Zonceras-, no agregara páginas en blanco para continuar enumerando las ignominias de este mundo). Arrancó con los reclamos vacuos de la oposición sobre el discurso del Presidente, siguió con el rechazo de Ariel “Monk Eastman” Lijo a investigar el pago al testigo protegido Alejandro “Tom Castro” Vanderbroele (acaso porque era una posada y no un hotel), luego vino Carlos “Lazarus Morell” Pagni que, más suelto de cuerpo que un stripper, dio pelos y señales sobre el sistema de persecución política en el que articulan jueces y fiscales, periodistas y servicios de inteligencia; volvió Lijo a cometer otra de sus tantas iniquidades al condenar a seis meses de prisión a Martín Sabbatella por tratar de hacer cumplir la Ley de Medios; casi paralelamente, la jueza Elena “La Viuda Chin” Highton de Nolasco le respondió irónicamente a la Vicepresidenta Cristina Fernández por sus críticas a la Corte Suprema; desde Guatemala, Mauricio “El Hombre de la Esquina Inundada” Macri aseguró que el populismo era más peligroso que el Coronavirus y como cierre, el Campo (cuando no) anunció su nuevo lock out de temporada… Y yo, sin nada que ponerme; ni una boina de fina lana; ni una camisa de campo con charreteras y dos bolsillos, ni tan siquiera una bombacha bataraza hecha a medida: un horror.

Pasaron cosas, claro. Pero lo que se cifra en el nombre (perdón, estoy borgeano) del Gran Diario Argentino & sus Satélites es esa espuzza a pescado podrido que envuelve todas sus noticias. Más ahora que, a Corea del Centro y Corea del Campo (que vienen a ser cuasi lo mesmo) se les ha dado por hacer análisis político criticando la ropa, los gestos, la bijouterie o el look de los dirigentes. Mamita. 

Todos los jugadores estrella del Clarín and The Nation Rugby Club… perdón, de los medios dominantes, han decidido atacar en manada y se concentran, por estos días, en hacerle bullying a funcionarios del gobierno y demás figuras del campo nacional y popular ya que, como no estarían contando en sus staff con personal idóneo en el  armado causas truchas, canalizan sus resentimientos y pequeñas miserias comentando el modelito que luce la primera dama, los modales de la Vicepresidenta o el traje que lleva el político recientemente liberado. Se han vuelto casi seres imaginarios, algo así como los herederos de la familia Chikoff… aplicada al Gobierno.

Si uno se anima a tirar de ese hilo suelto, la Infamia aparece el todo su esplendor: el jardín donde los senderos se bifurcan en una doble vara que puede medir un corte de rutas como un acto patriótico, casi una gesta, si se realiza a caballo de tractores; pero también se puede tornar un crimen que ni el mismo Isidro Parodi podría resolver si los que cortan son piqueteros o trabajadores despedidos. 

En fin. Lo tantas veces dicho: los únicos y verdaderos enemigos del Pueblo son los Medios, capaces de lograr que un peón que está cosechando a las 4 de la mañana le eche la culpa de su destino a los “negros de mierda” y no a su patrón que duerme plácidamente, con aire acondicionado y sábanas de satín, en su piso de Recoleta. 

No cabe ninguna duda, entonces, que, como afirma un dicho popular, “el producto mejor terminado por la oligarquía es el pobre de derecha”. Bueno, quiero avisarles que ese acabado mate que tan fino queda en esos pobres, ese último detalle de impureza que tanto les gusta a los ricos para así poder segregarlos y estigmatizarlos y que los rústicos colonizados sientan como una caricia, eso se lo dan los medios de comunicación concentrados. Los que les llenan la cabeza con tantas ficciones que no les permiten pensar: noticias sobre corrupción, alarmas por epidemias, crónicas sobre inseguridad y ahora, la última moda, rumores sobre gestos confusos, ropas inadecuadas y actitudes contrarias a la moral y las buenas costumbres: he dicho.

“No puede haber democracia con un Clarín de ese tamaño”, sintetizaba un querido amigo periodista a mediados de la semana, cuando la noticia de la operación del diario La Nación sobre los jueces que forzó las primeras detenciones de funcionarios kirchneristas había tomado todo el cuerpo posible (porque como es obvio, Clarín y La Nación, que son socios, la invisibilizaron). Y es así. Porque los jueces, y los servicios, y los mismos dirigentes políticos opositores requieren de ESOS medios para detener y condenar sin juicio previo. Y porque una vez lograda esa condena pública, no hay tu tía. 

“Bueno, pero yo no hice nada… sólo trabajo”, dirá en su inocente defensa el pobre que vota a la derecha. No crea, atolondrado lector de pasquines varios: todo es posible… y probable en El Aleph de los medios. Hasta que Beatriz Viterbo marche presa.

Foto: 123RF
Fuente: Liliana López Foresi

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