• 25 de abril de 2019, 4:46
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Lo que el viento se llevó

Por Ana Pérez del Cerro*


Causas o azares

“La psicología neoliberal se apodera de la emoción para influir en las acciones a nivel prerreflexivo. Por medio de la emoción, llega hasta lo profundo del individuo. Así, la emoción representa un modelo muy eficiente para el control psicopolítico del individuo” Byung- Chul Han

 

Comunicadores, periodistas, políticos y dirigentes sociales y sindicales explican causas y azares del actual modelo.

En este contexto, hay militantes que apoyan  modelos de derecha y otros que se oponen al modelo neoliberal mientras los medios operan permanentemente con las fake news, nada nuevo ya que  siempre las hubo, desde las intrigas palaciegas hasta las representaciones que se han hecho de los indios en las películas del far west, pasando por infinidad de mitos creados en torno a personajes de nuestra historia.  Ahora circulan velozmente a través de las redes.

Los sectores de izquierda dogmática siguen afirmando que los dos modelos son lo mismo y no dejan de apelar a la ‘pesada herencia , caballito de batalla aún efectivo para el discurso oficialista que combaten. Parecen desconocer que vivimos en un sistema capitalista neoliberal y que, si bien ‘la revolución es un sueño eterno’, aquí y ahora no se vislumbra a un pueblo dispuesto a hacerla.

Las explicaciones y los diagnósticos terminan desinformando o sobreinformando y la influencia de los medios no es desdeñable.

“En el otro extremo de la no-información o carencias informativas de determinados temas encontramos el proceso de "sobre-información" de otros. Ambos, como caras de una misma moneda, constituyen una forma de desinformar. Numerosos expertos en comunicación, como Ignacio Ramonet, centran gran parte de sus críticas a los medios en este fenómeno de la sobre-información.

La sobre-información se manifiesta de dos formas diferentes:

a) Sobre-información de algunos aspectos de un tema

b) Sobre-información de temas triviales”   Daniel Martínez en La Haine

 

Entre la ‘gente  común’,  los arrepentidos está preocupadxs por la inflación, el dólar, los tarifazos y mantener el trabajo o encontrarlo si lo han perdido. Más allá de la importancia fundamental de estos temas en la vida cotidiana, les cuesta comprender que se eligen modelos y que no son iguales unos u otros. Este grupo de la población se  muestra dudoso sobre su futuro voto. 

Y los odiadores, aquellos que se autodenominan ‘apolíticos’, algo imposible para quienes somos humanos y vivimos en sociedad, mantienen su postura de ‘no sé de qué se trata pero me opongo si huele a peronismo, sobre todo a kirtchnerismo’.

El gobierno apunta gran parte de su artillería al tema de la seguridad, la mano dura, la estigmatización de lxs pibxs  que prende rápidamente ante la proliferación de motochorros a los que las fuerzas de ‘seguridad’ parecen no detectar a tiempo, así como las alertas del botón antipánico sólo sirven para que una víctima dé su último grito de auxilio.

¿Qué estás pensando? pregunta FB a sabiendas de que no es el espacio, más propicio para desarrollar el pensamiento.

Qué estamos procesando de lo que recibimos como información habría que preguntarse

La cuestión es que equiparnos para el diluvio no está siendo nada sencillo. Alfons Cornella lo anticipó hace ya años al advertir que las infraestructuras no eran suficientes si estas no iban acompañadas de infoestructuras, esto es, de la formación y la capacitación idónea para gestionar la sobreinformación. 

Una consecuencia de esta sobreexposición informativa es que nuestra atención se desenfoca. Y cuando fijamos la atención, lo hacemos tan levemente que su huella apenas es epidérmica. En este sentido, algunos pensadores se preguntan si la multitarea en red altera nuestra concentración y provoca un pensamiento más frágil, más superficial, en fin, menos pensamiento. ¿No resulta paradójico que los habitantes de la sociedad informacional vivan desinformados por sobreinformación? “ .  Facultad de Comunicación de la Universidad Pontificia de Salamanca

En este panorama cuesta imaginar la unidad porque primero hay que saber a qué se opone la oposición, después bajar los egos, inmediatamente, elaborar puntos de coincidencia que sean compatibles y de cumplimiento efectivo y a partir de allí, acordar quiénes serán lxs candidatxs adecuados para ello.

¿Cuántxs ciudadanxs se dan cuenta de la dependencia que el FMI representa?

¿Cuántxs  se cayeron del mapa productivo como ocurriera en los 90 y ya no van a poder insertarse?

Si la ‘gente, la opinión pública, no llega a percibir que además de las cuestiones económicas que la afectan directamente, están en juego la educación, la salud, el transporte, los servicios básicos. la ciencia y la tecnología sustentadas por el Estado y, por ende , la soberanía, será difícil producir transformaciones sustanciales. Pero también hay que poner en consideración  las emociones y un inconsciente colectivo alimentado con el discurso de la antipolítica. Algunos segmentos de la clase media  afirman que no votarán a ninguna de las opciones y que les dicen a sus hijos que tienen que prepararse para vivir en el exterior.

Entretanto, las culturas diferentes siguen su  curso y cuando se habla de ganar las calles habría que pensar en la masividad que alcance una  propuesta unificadora. Por el momento, se remite a temáticas puntuales; por ejemplo, las manifestaciones feministas han convocado más personas que muchos reclamos de otro sectores. ¿Cómo reunirlxs a todes en contra de este modelo de exclusión?

Faltan pocos meses y la ‘oposición’ sigue jugando a los dados. 


* Semióloga. Docente UBA

Imagen tomada de Pinterest.

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