• 17 de diciembre de 2018, 0:21
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La Tsunami

Por Horacio Verbitsky

El aborto es una cortina de humo que según la dirección del viento puede sofocar a Macrì

Una vez más la calle puso al gobierno a la defensiva, como ya lo había hecho en diciembre con las protestas contra la ley de despojo jubilatorio. Pero la magnitud que desde días anteriores se preveía para la movilización del 8M por el Día Internacional de la Mujer, lo indujo a un audaz cambio de estrategia. De todos modos, la marcha del jueves 8 barrió como una tsunami con esas estratagemas, de cuyo resultado es prematuro hacer vaticinios, aunque no describir sus dificultades.

Ya el 21 de febrero la masividad de la respuesta sindical en la Avenida 9 de Julio a las políticas oficiales aconsejó el repliegue de las fuerzas de inseguridad y la ausencia de provocaciones durante la desconcentración. Al mismo tiempo la AFI puso en venta varios de sus departamentos en el Edificio Barolo, en la ruta de las marchas ya sea al Congreso o a la Casa de Gobierno. Esta pacificación de los espíritus impuesta por las puebladas, ejemplifica la histórica consigna sobre las consecuencias de la unidad popular. Ante la envergadura y calidad del NosParamos de las mujeres, con asambleas semanales al aire libre cada viernes en las que se discutieron desde las consignas y los documentos hasta los detalles organizativos, el gobierno dio un paso más allá. En vez de hablar del culo de las chicas (“Mi cuerpo no precisa tu opinión”, decía un cartel) o de aferrar con mano firme a una nena que se resiste, sentarla sobre sus rodillas y pedirle que se afloje (“Hoy marcho para que mañana no tengan que marchar por mi”, se leía en la pancarta de una chiquita de la edad de la del aviso de PRO), el presidente Maurizio Macrì inauguró un discurso feminista de bajas calorías. En aquel spot Macrì elogiaba a la nena porque además de estudiar vendía flores para comprarse una bicicleta, así como hace pocos días celebró que una maestra también vendiera carbón para redondear su sueldo.

Hasta el conservador diario La Nación, propiedad de una familia próxima al Opus Dei y que editorializó en contra de la posibilidad de despenalizar el aborto, reconoció que entre ambas plazas habían circulado 350.000 personas. El cálculo es mezquino, pero aún así significativo. Debe tenerse en cuenta que las organizadoras desalentaron la asistencia de varones al acto y les pidieron que atendieran las tareas domésticas y de cuidado que ellas abandonarían por el paro. Una marcha de 350.000 mujeres sólo puede ocurrir en el país del 17 de octubre de 1945, el Cordobazo y el movimiento de Derechos Humanos. La imagen que abre esta nota es sugestiva de todo eso. Circula desde hace años en internet, donde ha ilustrado propuestas de autoayuda o medicina para la tercera edad. No pude averiguar su origen y sospecho que está trucada, porque si te fijás bien, la abuela está parada en el peldaño superior de la escalera, desde el que no llega a la primera línea de su texto. Pero no es más falsa que la declaración jurada del presidente, los sorteos de jueces federales empeñados en condenar a Cristina para sacarla de la cancha electoral, o las columnas principales de los diarios oficialistas. La diferencia es que en El Cohete a la Luna te lo decimos para que sonrías con nosotros y no para engatusarte.

Habilitar

Macrì dijo que “habilitaría” la discusión sobre el aborto en el Congreso y anunció un proyecto de ley tan correcto como insuficiente sobre paridad de remuneraciones para tareas iguales y de licencias pagas y gratuitas para los padres en caso de embarazo y parto en empresas públicas y privadas.

Con el asesoramiento del consultor ecuatoriano Jaime Durán Barba, apuntó a desplazar el interés por las cuestiones económico sociales (tarifazos, inflación, despidos, los crecientes déficit fiscal y comercial). Pero también quiso oscurecer los escandalosos actos de corrupción de ministros (el empleador ilegal y defraudador de fondos públicos Jorge Triaca y el endeudador serial y operador de fondos en guaridas fiscales no declarados en el país Luis Caputo) y colaboradores íntimos de la mesa chica presidencial (Gustavo Arribas, cuya percepción de coimas de Odebrecht por el entubamiento del tren Sarmiento ya no es sólo una versión periodística sino una verdad judicial respaldada por la jefatura de la policía federal de Brasil, y Valentín Díaz Gilligan, quien para justificar el origen de una cuenta clandestina en la guarida fiscal de Andorra por 1,2 millones de pesos no tuvo mejor idea que decir que él sólo era el humilde testaferro de un traficante de hombres jóvenes escasos de ropa, su amigo uruguayo Paco Casal).

Las cotorras de la difusión oficial chillaron que de este modo Macrì logró desconcertar al peronismo y a la izquierda y puso en discusión qué significa ser progresista. Medio millón de mujeres pisotearon esta expresión de deseos en el trayecto más ancho y más largo de las protestas públicas post-dictatoriales. Los drones permiten apreciar con exactitud que la columna abigarrada se extendió desde la Plaza de Mayo hasta la de los Dos Congresos, cosa que ni siquiera ocurrió en las multitudinarias marchas de los últimos 24 de marzo, pero que con alta probabilidad se repetirá dentro de dos sábados.

La idea de que el presidente habilita es propia de la concepción patriarcal que desde 2015 fue puesta en tela de juicio por #NiUnaMenos, un movimiento asombroso entre tantas otras cosas por su horizontalidad, con reminiscencias de las asambleas de 2001 pero sin el aparatismo que las disgregó. “Las asambleas se han convertido en espacios de inteligencia colectiva y de un feminismo transversal y popular, que hoy funciona como caja de resonancia de todas las luchas”, sostienen las organizadoras, que mencionan Pepsico, El Bolsón y Jujuy. “La marea feminista sigue creciendo como una fuerza internacionalista”.

Hoy a nadie se le ocurriría llamar paleoizquierda (como yo lo hice entonces) al sector político representado por el FIT y cuyo rostro emblemático es el de la diputada Myriam Bregman, de diálogo abierto y cordial con el resto de las fuerzas políticas, aun aquellas con las cuales confronta en planes e ideas. Y ningún grupo podría aplicar la táctica de todo lo que no se conduce se rompe que entonces ahuyentó a los asambleístas no encuadrados, porque la madurez del movimiento de mujeres lo impediría. El debate se da porque hace 32 años que el encuentro nacional de mujeres lo reclama en sus convocatorias militantes en distintas capitales del país, precedente ineludible de la situación actual. Y esa transversalidad es contagiosa, como lo sugieren los realineamientos sindicales donde sectores de CGT y CTA muestran más afinidad entre sí que con otros de sus propias organizaciones y planean un funcionamiento conjunto. El pañuelazo del 19 de febrero, en reclamo de una sesión especial para el jueves 8, terminó de convencer a los políticos de PRO de la conveniencia de seguir las recomendaciones de Durán Barba, quien ha escrito sobre la importancia femenina en la política y la irrelevancia de la posición eclesiástica. Consciente de esto, la Iglesia Católica ha elegido el más bajo perfil posible, aunque es previsible que cuando comience el tratamiento en comisiones mostrará su verdadero rostro, como deja entender el pronunciamiento del obispo platense Héctor Aguer, o la carta beligerante que en 2010 envió el obispo porteño Jorge Bergoglio cuando se debatía el matrimonio igualitario.

McFeminismo

El extenso documento que se leyó en la concentración dice que “paramos contra los despidos, el ajuste del gobierno y por aborto legal, seguro y gratuito” y afirma que “las violencias económicas y estatales” son las que sustentan “las violencias femicidas y travesticidas”. También equipara patriarcado y capitalismo y exalta la desobediencia “que acumula fuerza en los territorios, revoluciona las casas, las camas y las calles” y reclama “a todas las centrales sindicales la convocatoria al paro y la organización de asambleas”. El despliegue publicitario de Macrì no fue efectivo para distraer a las mujeres que “durante todo el año vimos cómo este gobierno intensificó la represión, las cacerías contra militantes y la criminalización de la protesta” y que se autoconvocaron masivamente “pidiendo justicia y aparición con vida de Santiago Maldonado. Denunciamos el crimen de Estado que asesinó por la espalda a Rafael Nahuel y que sigue en estos días reprimiendo a la comunidad mapuche”. Desde el movimiento feminista, “evidenciamos el engranaje entre la familia patriarcal y el terrorismo de estado. Escuchamos a las ex hijas de genocidas desafiliarse de sus progenitores, evidenciando cómo la crueldad de los campos de concentración se traducía en crueldad en la intimidad del entorno familiar. Repudiamos que se les conceda prisión domiciliaria a los represores. Nosotras volvemos a gritar que la única casa de los genocidas es la cárcel. Que no olvidamos ni nos reconciliamos. Y que desde el feminismo estamos construyendo una casa contra todas las formas de crueldad con que el capitalismo quiere aterrorizar nuestras desobediencias”. Como antecedente menciona “las luchas protagonizadas por las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo y por las mujeres piqueteras”.

En diciembre “salimos a las calles contra la reforma previsional, porque politizamos la reproducción de la vida y evidenciamos cómo las principales afectadas somos las mujeres y los cuerpos feminizados, haciendo público un diagnóstico feminista de la crisis. No hubiera habido diciembre sin nosotras. Politizamos, también, todas las formas de trabajo de las mujeres, lesbianas, trans y travestis porque trabajadoras somos todas. Frente a los despidos son las voces de las trabajadoras las que se potencian por el movimiento feminista, diciendo Ni Una Trabajadora Menos y llevando las demandas del movimiento a los ámbitos sindicales y laborales”, agrega este notable documento.

“Nuestra fuerza callejera empujó a este momento histórico en el que el derecho al aborto legal, seguro y gratuito exige ser tratado en el Congreso y nos declaramos en alerta y movilizadas frente al uso oportunista del sistema político de nuestro histórico reclamo de autonomía”.

Algo similar le ocurrió en Estados Unidos a la cadena de comida chatarra McDonald’s que invirtió su logotipo en homenaje (¿) al día internacional de la mujer. Los activistas que cuestionan a la compañía replicaron que en vez de ese truco publicitario McDonald’s debería aumentar el sueldo de sus 375.000 empleados en Estados Unidos y dejar de oponerse al incremento del salario mínimo a 15 dólares la hora. El 64% de quienes perciben sólo el salario mínimo son mujeres en la compañía del payaso. Por lo que sus propuestas de estirar las licencias por maternidad y paternidad han sido ironizadas como McFeminismo.

Lo que en Estados Unidos llama la atención, aquí es un rasgo permanente del movimiento de mujeres porque “hacemos visible el mapa del trabajo en clave feminista y porque hemos tramado en asamblea alianzas transversales entre los distintos conflictos”.

“Paramos las ocupadas y desocupadas, las asalariadas y las que cobramos subsidios, las trabajadoras de la economía popular y las que realizamos tareas domésticas y de cuidado. Paramos las privadas de libertad explotadas en cárceles provinciales. Contra el ajuste del neoliberalismo magro que encara en nuestro país el gobierno de Macri y la Alianza Cambiemos, con la connivencia de los gobiernos provinciales, rechazamos la precarización total de nuestras vidas. Por el cese de los despidos y la flexibilización laboral que intentan disciplinar a la clase trabajadora. Contra la reforma laboral en todas sus variantes, defendemos los convenios colectivos de trabajo y el conjunto de los derechos laborales. Apoyamos las luchas de las trabajadoras del Ingenio Ledesma, del INTI, del Hospital Posadas, de la minera de Río Turbio, del Ferrocarril Sarmiento, de las docentes, de las empleadas estatales de la Casa de la Moneda, de la Secretaría de Integración social y urbana de CABA, de la línea 144 y de los distintos ministerios y dependencias estatales. Pedimos la reincorporación de todas lxs despedidxs. Exigimos la derogación inmediata de la reforma previsional porque implica un retroceso para las amas de casa y trabajadoras domésticas informales. Rechazamos el recorte de la AUH y de todos los planes sociales. Decimos no a la suba de la edad jubilatoria para las mujeres y a todas las formas de violencia laboral contra nosotras. Rechazamos el uso oportunista de las licencias parentales y de la referencia a la brecha salarial por parte del gobierno en el contexto de despidos masivos y de la reciente sanción de la reforma previsional neoliberal”. La nómina de reivindicaciones y repudios incluye la denuncia de las redes narco que utilizan los cuerpos de las mujeres, transexuales, lesbianas, travestis y niñas como mercancías de canje y “los abusos de poder de las fuerzas represivas dentro de los barrios hacia nuestras pibas”; el poco acceso a la salud en los barrios y en las villas, “donde las ambulancias no entran, y las instituciones de salud son vaciadas”; las desigualdades y las violencias a las que están expuestas las niñas, adolescentes, mujeres, lesbianas, travestis, transexuales y transgénero que se encuentran en situación de calle, en riesgo de estarlo y/o en situación de consumo problemático de sustancias; la estigmatización del ejercicio de las maternidades diversas que, en los casos de las mujeres en situación de calle, implica que el gobierno les quite a sus niñxs por no contar con un lugar donde vivir; el encarcelamiento de mujeres por delitos menores que criminalizan formas de supervivencia “mientras los crímenes de las corporaciones y el narcotráfico quedan impunes porque benefician al capital”; la eliminación del Centro de Detención de Migrantes, el tratamiento del proyecto de ley para la anulación del decreto 70/2017 que modificó la ley de migraciones 25871, y la resolución del amparo colectivo contra este decreto inconstitucional, racista, xenófobo, que “discrimina, criminaliza, estigmatiza y vulnera nuestros derechos como mujeres migrantes”; la violencia simbólica que ejercen los medios de comunicación, la cristalización de los estereotipos de género, la estigmatización de las decisiones y la invisibilización de las luchas feministas. “¡Dejen de hablar por nosotras!”; las nuevas colonizaciones de los territorios por empresas multinacionales que nos despojan de nuestros bienes comunes mediante el extractivismo; la intoxicación por agrotóxicos que nos envenena y nos mata. “¡Paren de fumigarnos!”; la concesión del acuífero guaraní a Coca Cola-Nestlé. Luego de fustigar el racismo, la discriminación y xenofobia hacia las mujeres indígenas, negras afrodescendientes y afroindígenas, el texto reclama la libertad de las mujeres de la comunidad Wichi de Juárez e impugna la criminalización y judicialización a las mujeres y comunidades mapuche. Agrega que el Estado y los gobiernos son responsables de que en 2018 sea asesinada una mujer cada 29 horas y exige el desmantelamiento de las redes de trata y “las fuerzas represoras del Estado y sus cómplices”; denuncia el cierre de los refugios para las víctimas, la reducción de presupuesto para salud y educación, los despidos de esxs trabajadorxs y el cierre de programas. Exige la descriminalización del cultivo de marihuana por motivos medicinales y denuncia el protocolo anti-toma que intenta disciplinar las luchas estudiantiles, y las propuestas del gobierno destinadas a bajar la edad de punibilidad de las y los adolescentes. También pide la derogación de las leyes represivas, la libertad de todos los detenidos por las jornadas del 14 y 18 de diciembre y de las presas políticas de la organización Túpac Amaru, Milagro Sala, Gladys Díaz, Mirta Guerrero, Mirta Aizama y Graciela López. “Basta de gatillo fácil justificado y jerarquizado por el Poder Ejecutivo. Además rechazan la ofensiva de la Iglesia Católica en contra lo que llaman “ideología de género” y exigen cárcel común a los curas abusadores.

El documento completo puede leerse en http://latfem.org/documento-de-la-asamblea8m-de-argentina-paro-internacional-de-mujeres-lesbianas-travestis-y-trans/

Atragantarse con el humo

La dificultad de las cortinas de humo es prever hacia donde soplará el viento. El alivio que el gobierno obtenga del cambio de agenda mediática puede potenciar aquello que pretende esconder, si durante el debate se hace evidente la maniobra. Macrì propuso que se discutiera pero al mismo tiempo anunció que se opondría e incluso el presidente Federico Pinedo hizo saber que la ley podría ser vetada. Pero luego de la imponente marcha femenina, y ya sin intermediarios, el Poder Ejecutivo negó la posibilidad del veto. Cree que no lo necesita, porque en Diputados la aprobación se presenta difícil y en el Senado parece imposible. Salvo que los legisladores del oficialismo permanezcan silenciosos mientras el resto riñe, las reuniones de comisión y sobre todo las sesiones en el recinto los dejarán en una posición poco lucida, ya sea que apoyen una ley que incomoda a parte de su base social o que la rechacen, irritando a quienes se ilusionaron con su sanción. El humo de la cortina puede nublar la vista oficial, sin que desaparezca ninguno de los graves problemas económico-sociales.

Fuente: El Cohete a la Luna

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