• 19 de octubre de 2019, 17:21
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Escenarios de PASO

Por Jorge Elbaum*

Apuntes de sociología militante


Alrededor del 90 por ciento tiene decidido su voto. Entre un 5 y 10 % aún duda. Estos números están acotados a las PASO. El resultado de esta elección condicionará indefectiblemente la primera vuelta electoral. Si la diferencia entre el Frente de Todxs es amplia (más de 7 puntos) se producirán dos fenómenos: por un lado una presión sobre el peso, motivado por los especuladores que están acostumbrados a jugar a la bicicleta, y por el otros una repolarización de “voto opuesto” en el que muchos de los votantes a las terceras fuerzas (Lavagna/ trotskistas, Espert) reubicarían sus preferencias por oposición, polarizando aún más el voto.  El primero de los fenómenos supone una posible corrida bancaria porque las entidades financieras querrán “salirse” de las LELIQ (bonos especulativos que el gobierno inventó para evitar que el ahorro público se derive hacia el dólar). La segunda de esas consecuencias –en el caso de que la diferencia sea amplia en las PASO-- ahondará más la distancia y las terceras fuerzas se repartirán en partes iguales entre Fernández y Macri, poniendo al primero en un posible triunfo en primera vuelta.

Para que este escenario suceda (o se consolide) se requiera la voluntad de sobrevivencia de un colectivo (pueblo, sectores populares y agrupamientos ligados al mercado interno: pymes, profesionales, jubiladxs) que contribuyan con su parte. Efectivamente lo que está en juego es la supervivencia de un modelo de organización de la vida ligada al trabajo como valor fundamental de lo social.  Frente a ese designio se encuentra el modelo de primarización agropecuaria (donde lo relevante son las inversiones ajenas al empleo), la producción energética y minera (con mínima participación laboral) y –sobre todo—la financiarización especulativa (que habilita la permanente pérdida de esfuerzo nacional compartido a través de la fuga de capitales). Estos tres ejes productivos aparecen durante la etapa macrista como los más dinámicos condicionando al resto de la estructura social de nuestro país. Ese trípode es donde los CEOs,  devenidos en agentes gubernamentales, tienen sus máximas inversiones. Y son esos mismos sectores, curiosamente, los que se adaptan con mayor coherencia a las demanda de los sectores transnacionales que agrupan alto nivel tecnológico y capacidad de ampliar su capital mediante la espiralidad de los fondos de inversión. Al FMI y la Reserva Federal le conviene una América Latina resquebrajada y dependiente del valor agregado depositario en sus fronteras. Esa es la precondición del sometimiento y de la extorsión: si América Latina se uniese y planificara un desarrollo integrado ubicaría los centros de poder en una situación de mayor debilidad: requieren con urgencia las materias primas y los flujos de capital que anualmente se depositan en sus centros financieros.

Lo que está en juego, como bien dice el macrismo (representante local de los poderes concentrados) es el alma de la Nación. Ellos pretenden 2/3 de la población acostumbrados a su pobreza con pocas capacidades de reacción frente al poder del Capital. El Proyecto Nacional (los jacobinos morenistas, los caudillos federales que defendían las economías regionales, el yrigoyenismo y el peronismo) le viene ofreciendo resistencia desde hace 2 siglos. Y el domingo ofrecerá otra de sus batallas históricas. El más entero de nuestros padres lo sintetizó mejor que nadie: seamos libres, que lo demás no importa nada.

*Sociólogo, doctor en Ciencias Económicas, escritor, periodista, analista senior del Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la).

Fuente: Liliana López Foresi

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