• January 20, 2021 at 12:19 PM
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Yo no fui

Por Eduardo de la Serna*

Pasados ya unos días de la aprobación del proyecto de ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE) me parece oportuno comentar “en voz alta” algunas repercusiones.

Para empezar, creo que es sano y razonable la tolerancia y el respeto a quienes opinamos distinto. No es blanco y negro, buenos vs malos (donde, siempre, los “buenos” somos nosotros), sino una mirada policromática de opiniones diferentes. El que piensa diferente no es un enemigo. O no debiera serlo. Por lo que sé, aunque no había acuerdo con el proyecto, el modo de reaccionar en la Conferencia episcopal también fue muy diferente. Algunos lo lamentaron (“mediocridad” lo llamaron… habría otros adjetivos).

No quiero transformar un tema humanitario en un tema religioso (siguiendo el consejo del Papa Francisco), pero no podemos negar que muchos así lo vieron. Incluso el excelente discurso (y sorprendente) de Gladys González, en el Senado, por ejemplo. Hubo declaraciones de curas, variadas, algunas tolerantes, otras menos… otras despreciables. Hubo declaraciones de algunos grupos evangélicos (ACIERA) también.

Sin pretender tener la razón, sino de aportar razones, que me ayudan a pensar y quizás también ayuden a otros, quiero comentar algo más a lo que ya dije en los días pasados:

“La mayoría es celeste” dijeron algunos. Si nos guiáramos por las calles, la realidad dijo otra cosa. No sé de dónde sacan elementos para semejante afirmación incontrastable. Hay un famoso poema de Ramón de Campoamor que dice: «Y es que en el mundo traidor / nada hay verdad ni mentira: / todo es según el color / del cristal con que se mira». Desde el cristal celeste todo lo es… y desde el verde todo lo es… Y es verdad que hay celestes, hay verdes, hay verdes claros y celestes apagados… 

“Lamentablemente no se hizo un plebiscito” (o consulta o referéndum). En abril de 1969 De Gaulle fue derrotado en un referéndum lo que motivó su frase: “a los referéndums los carga el diablo”. No puedo olvidar, en mi memoria reciente, la derrota en un plebiscito de los acuerdos de Paz en Colombia después de 52 años de violencia, el 2 de octubre de 2016. Con una eficaz y mentirosa campaña, a la que la derecha de la Iglesia católica se prestó generosamente (llegó a decir que había “ideología de género” en los acuerdos), se perdió una oportunidad formidable de dar pasos decididos en favor de la vida. Es evidente, además, que en un plebiscito depende cómo sea la pregunta, y así más fácilmente se inducirá a la respuesta. Si la pregunta fuera “¿usted está de acuerdo con el aborto?” la respuesta “NO” sería abrumadora. Si la pregunta fuera “¿usted está de acuerdo que las mujeres pobres mueran en abortos clandestinos?” la respuesta probablemente también sería “NO”. 

Unos curas y periodistas descargaron su violencia femicida. Y no entraré en terrenos penales, los que desearía. El macho salió a pasear en esos comentarios. Y sin bozal. No merecen, de mi parte sino desprecio. Así como una vez Lucio Gera, el teólogo eminente, nos decía que durante muchos años la Iglesia argentina tendrá que “pagar” por su complicidad frente a la dictadura, creo que esa actitud de que la “Iglesia oficial” quede siempre del lado de las causas más retrógradas, es algo que toda la Iglesia deberemos “pagar”. No me refiero a lo que pueda decir un tonto (aunque en estos tiempos tenga notable difusión). Tontos hay en todos lados, como las hormigas, decía Diego. Puede haber habido un ignorante hace siglos que se preguntara si la mujer tenía alma, pero en la Iglesia nunca se formularon esa pregunta, pero buena cuota puso la Santa Madre al machismo y patriarcalismo del cual todavía le cuesta salir. Y en la que algunos de esos tontos eligen vivir encerrados. Y los tontos escriben tonterías, por cierto.

“El gobierno compró voluntades” afirmaron varios. Pareciera que las mansas y humildes palomas celestes miraron en respiración zen los acontecimientos. Si de violencia hablamos, es notable la diferencia que se vio en los sectores opositores a la ley ante los que la apoyaban. Incluso legisladores lo dijeron en el Congreso. Que – para todo proyecto de ley – haya diálogos, discusiones, propuestas y contra propuestas es una obviedad de la democracia. De toda democracia. Y entender esos diálogos como presiones, compra venta o demás, quizás hable más del que lo dice que de los hechos, por aquello de que “para el ladrón todos son de su condición”

"El gobierno nos sorprendió con algo que no estaba previsto", afirmaron otros (incluso ligándolo al FMI, según otros). En lo personal no puedo hacerme cargo de los que no leen los diarios (bueno… tampoco de los que leyendo ciertos diarios eligen vivir desinformados), pero ya el 31 de enero de 2020 nada menos que Infobae informaba que el presidente Alberto Fernández había hablado con el Papa y puesto que este tema – que ya había sido anunciado – dividiría, de común acuerdo no lo tocaron en el encuentro entre ambos. El presidente lo dijo en la campaña, lo dijo el 10 de diciembre 2019, el 1 de marzo 2020… e incluso hizo referencia a San Agustín y a Santo Tomás (a los que por error calificó de "Padres de la Iglesia", cuando solo el primero lo es). Ahora bien, si no lo esperaban, o si fueron sorprendidos, a lo mejor debieran recordar el famoso dicho del eminente teólogo protestante Karl Barth quien afirmaba que hay dos lecturas que el cristiano debe tener cada día: la Biblia y el periódico.

En lo personal, no me hago cargo de lo que dicen muchos, sólo lamento, en algunos casos, que, por formar parte de la misma institución, todos seamos señalados y despreciados. ¡¡¡Con lo bien que haría que algunos pongan el cerebro en funcionamiento antes de poner la lengua (o los dedos) en movimiento…!!!

* Teólogo. Sacerdote integrante del Grupo de Curas en Opción por los Pobres.

Fuente: Blog 1 de Eduardo de la Serna

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