• September 20, 2020 at 11:08 AM
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Palabras

Por Pbro. Dr. Eduardo de la Serna*

 

Los dueños del Metro



Y no me estoy refiriendo a los dueños de un transporte público al que en Argentina llamamos “subte”. Por más que merecería una reflexión un transporte que debiera ser de todos y una empresa con la amistad oficial ha “sacado todos los números” para ser dueña, aunque no lo sea. Me estoy refiriendo a “metro” en cuanto medida.


  • El “eclesiómetro” parece tenerlo el Papa y los obispos. Para muchos medios ellos son “la Iglesia” (por más que esta sea “el pueblo de Dios”). Así, lo que digan, piensen o hagan estos resulta ser algo “oficial” mientras que resultaría ser marginal lo que todo el resto del pueblo piense, diga o haga.
  • El “judiómetro” parece tenerlo Waldo Wolff y la DAIA y AMIA. Para muchos, algo parece ser pensado, dicho o hecho por toda la comunidad argentina de origen judío si procede de ese origen. Muchos judíos no se sienten y saben no estar representados por estos, pero en general algo pasa a ser “anti-judío” o “pro-judío” si pasa por el tamiz de estos patrones.
  • El “peronómetro” parece tenerlo una serie de históricos sujetos que dan cátedra de ortodoxia peronista, al estilo Guillermo Moreno o Luis Barrionuevo… y siguen las firmas. Por más que Perón hubiera dicho “mi único heredero es el pueblo”, algunos parecen instituirse voceros y representantes del pueblo mismo. aunque los votos digan otra cosa. Centro 


Decir “centro” es decir equilibrio (una persona “centrada” es eso, precisamente), es evitar los extremos y extremismos. Es sensatez. Pero curiosamente, la “derecha” suele afirmar que es de centro. Nadie en su sano juicio hubiera dicho que Álvaro Alsogaray era de centro, por más que hubiera fundado la Unión de Centro Democrático (UCeDe) y nadie sensato (centrado) diría que otro Álvaro, este Uribe, es de centro, por más que arremede al nuestro y afirme ser de Centro Democrático (sic y sic). Ni él, ni sus marionetas pueden afirmarse de centro, pero ellos lo dicen y nadie los desdice. Claro que, si estos son de Centro, casi todos somos de izquierda (salvo Bolsonaro, por cierto, pero siempre hay alguien que desentona). 

Curioso equilibrio este.

 

Grieta 


El tema de la llamada grieta me tiene harto. Un invento idiomático de Jorge Lanata fue asumido por decenas. Pero resulta que solo hay esa tal grieta de un lado (curiosa grieta de un solo borde). Y dejo de lado que el mundo entero está atravesado por grietas (a menos que la injusticia, el hambre, la desigualdad, los ricos cada vez más ricos a costa de pobres cada vez más pobres no sea grieta) y dejo también de lado que nuestra historia está también atravesada de civilización o barbarie, religión o muerte, los salvajes unitarios, que no hay que ahorrar sangre de gauchos, que viva el cáncer y demás linduras. 



Es cierto que sería sensato poder disentir civilizadamente, pero no sería de hoy que hay quienes dicen que no hay que hablar ni de política, ni de religión ni de fútbol para que haya paz. Pero, eso sí, si hay grieta es porque hay “K”. Todo lo demás es folclore.

 

Justicia 


Resulta que uno de los tres poderes de la república es el poder judicial. Y, resulta, que lo que este poder sentencia “es justicia”. Pero resulta que el poder fue cooptado por otro poder, y las sentencias parecen dictadas en otras oficinas, pero de todos modos se afirma que “la justicia” dijo o hizo. 

 

Es curioso: cuando el poder judicial falla contra nuestros enemigos, el titular dirá “la justicia condenó a…”, pero si es un fallo que nos desagrada, se dirá “el juez Fulano absolvió a…”. Lo que es tener el poder de la palabra (o de la Comunicación) ¿no?

 

Corrupción 


La mala palabra por excelencia en estos días es “corrupción”, porque Lula es corrupto, Maduro es corrupto, Correa es corrupto, Cristina es corrupta. ¿Macri? ¿Piñera? ¿Iván Duque? ¿Lenin Moreno? ¿Cartes? ¿Bolsonaro? ¡No! ¡Jamás! 

 

Sólo se aplica a cierta gente a la que queremos que se aplique. Y si Macri estafa con el Correo, los Parques Eólicos, los Peajes, las Aerolíneas Low Cost, y decenas que otras cositas, pues no es corrupción sino “operación política” en su contra como la que se ha desencadenado contra el pobre Sbarra; el sobre con U$A 10.000 que se encontró en su oficina lo puso Cristina para perjudicarlo. Obviamente. Quizás después de matar a Nisman.

 

Manada 


Hay una serie de cosas que, últimamente, se afirma que han ocurrido en “manada”. Hay violaciones en manada y una muerte a un muchacho en manada. Pero, una manada es un conjunto de animales que se mueven al unísono para migrar, para defenderse o para cazar. Es decir, es una estrategia animal de vida o sobrevida. No es el caso en los antedichos. No son manada, son patota, son pandilla, son abusadores del poder que les da la fuerza. 


Los animales, que bien pueden servir para ilustrar alguna característica, no son ejemplo de la crueldad humana. No son bestias, son personas. Seres humanos que revelan lo bajo que puede caer la especie. No estaría de más que los seres humanos le pongan límites a la crueldad. De convivencia se trata. Y no estaría de más que devolvamos a las palabras su sentido pleno. Digo, para que los dueños no nos manejen la vida.


*Teólogo. Integrante del Grupo de Curas en Opción por los Pobres

Foto: Dreamstime


Fuente: 2° Blog de Eduardo de la Serna

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