• 27 de junio de 2019, 1:47
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El cabaret de la AMIA y la DAIA

Por Dardo Esterovich *

Un análisis pormenorizado de la progresiva degradación de dos instituciones


Eppur si muove (y, sin embargo, se mueve)

Galileo Galilei

Al célebre astrónomo y físico de la toscana italiana se le atribuye haber pronunciado, después de abjurar de la teoría heliocéntrica copernicana ante el Tribunal de la Santa Inquisición, la frase hoy emblemática de los defensores de la verdad científica que figura al inicio de esa nota. La discusión  histórica no pasa por si la pronunció o no, sino si lo hizo en el alegato durante el juicio o tiempo después. De cualquier manera, dicen los que lo conocieron, su actitud confrontativas con las verdades de la fe y las concepciones aristotélicas sobre la verdad científica, la hacen absolutamente verosímil. Como la torre de su ciudad natal, Pisa, se inclinó un poco para buscar una nueva posición de equilibrio pero no se cayó.

Seguramente que Agustín Zbar, el presidente de la AMIA con licencia por tiempo indeterminado en el cargo, por ahora, no figurará en la historia como el célebre científico del Renacimiento. Pero en su carta de pedido de licencia deslizó unas palabras que, bien leídas, siguen sosteniendo lo medular de la carta que la AMIA le mandó a la DAIA solicitándole se retire como querellante de la reabierta causa por encubrimiento contra CFK y otros, que se origina con la denuncia del ex fiscal Alberto Nisman.

Veamos qué opinaba Agustín Zbar antes de presentar el pedido de licencia.  En un reportaje que le realiza Luis Novaresio por la radio La Red el 1° de febrero de este año declara lo siguiente: “…en este caso la DAIA avanzó sola sin la AMIA. Desde el inicio la AMIA le dijo que no era adecuado para la comunidad judía ser parte de esa querella y la DAIA siguió y nos pareció que llegó el punto en donde era necesario expresar esto de manera formal…y se lo comunicamos a la DAIA…” ¿Por qué llegó el punto? ¿Tenían alguna data que la causa en el juicio oral se derrumbaba? ¿Trataron que la advertencia sobre las consecuencias de un fallo desfavorable sea más contundente y a su vez más receptiva para una nueva CD de la DAIA asumida hace dos meses? Dejemos abiertas las respuestas. [1]

Más adelante, ante la pregunta del periodista sobre por qué la comunidad judía no tiene que litigar en relación al Memorándum con Irán responde: “…creemos que (la firma) fue una decisión muy mala de política exterior argentina… por eso decimos que no corresponde a la comunidad judía litigar por esa decisión política de firmar un tratado con Irán…no es la comunidad judía la que la tiene que impulsar sino las instituciones de la Argentina.”

Preguntado sobre por qué no ser querellante, después de explicar el carácter de particular damnificado que debe tener el querellante, continúa: “Nosotros consideramos que esto no fue particularmente en perjuicio de la comunidad judía sino la Argentina, entonces no puede ser la comunidad judía la que encabece este litigio, no nos parece que corresponda, por eso la AMIA nunca participó de este litigio.”

Novaresio sigue tratando de sacarle a Zbar algo que lo ponga en situación de coincidir con la DAIA. Ante tanta reiteración, Zbar dice en final de la entrevista: “El Memorándum de Entendimiento con Irán fue un tratado internacional firmado por el gobierno de la presidente Kirchner y ratificado por el Congreso Argentino. Nosotros decimos…esto es la discusión política que la Argentina se debe y no corresponde a la comunidad judía tomarse ese liderazgo…lo venimos diciendo hace muchas años, no lo dijimos la semana pasada solamente”.

El delito esquivo

Al final del reportaje, ya sin el entrevistado al aire, Novaresio no pudo ocultar su decepción por no haber podido hacerle decir a Zbar que la firma del Memorándum constituía un delito. Más claro, agua de manantial. Lo que está diciendo Zbar es que la firma del Memorándum fue una decisión política del gobierno anterior y que el ámbito de su juzgamiento no son los tribunales sino una discusión política que la Argentina se debe.

Zbar –un entusiasta impulsor de las causas que declararon inconstitucional el Memorándum y la que califica como asesinato la trágica muerte de Alberto Nisman- en la causa por encubrimiento generada por la denuncia del ex fiscal, como presidente de AMIA y antes como abogado de consulta de la institución, decide hacer recorrer a la Mutual una camino distinto a la DAIA. Como un experimentado profesional supo distinguir entre la validez jurídica y la eficacia de un tratado y la existencia de un delito con la firma del mismo. El gobierno de Cambiemos y el establishment comunitario no se lo perdonaron. Menos aún en un año electoral donde el oficialismo pretende que la campaña se instale en Comodoro PY

Volvamos ahora a la carta donde pide licencia por tiempo indeterminado, Dice en la carta: “Entendí erróneamente que era mejor para preservar a la comunidad de una contienda política de orden nacional, que esa causa en etapa de juicio oral prosiguiera sin la participación de la comunidad como querellante”. Si bien admite que fue un error considerar que era mejor no actuar en el juicio oral como querellante, sigue afirmando que la causa forma parte de una contienda política de orden nacional. En otras palabras si es político no es judiciable y si no es judiciable tiene alta probabilidad de recibir un fallo adverso en el juicio oral con las consecuencias que esto significa. Es una manera, en depurado lenguaje florentino, de decir “No, pero sí

Todo el resto de la carta con el mea culpa inquisitorial, refleja la tremenda presión que se ejerció para alejarlo de la escena.

Otro tanto ocurre  en la carta que la AMIA, ya con Zbar “licenciado”, le envía a la DAIA  solicitando retirar la carta anterior.

El tono de la carta refleja también la enorme presión que el gobierno y sus operadores en la colectividad judía ejercieron sobre esa institución  y en particular sobre la cúpula del Bloque Unido Religioso (BUR) para que den marcha atrás. Llegaron al colmo de señalar que Zbar recibió dinero o promesas de futuros cargos políticos de parte de altos funcionarios vinculados al gobierno anterior o que como el cementerio judío de La Tablada está en el municipio de la Matanza donde gobierna el kirchnerismo la AMIA fue amenazados no se sabe con qué para que le pidan a la DAIA que retire  la querella.

La carta está llena de inexactitudes y confusiones, llegando al colmo de pasar por alto que la carta anterior tiene un párrafo donde se dice  “Nos dirigimos  a Ud. para informarle que en la última reunión de la Comisión Directiva celebrada por la AMIA el día 15 de enero del corriente año se han tratado diferentes aspectos que hacen al vínculo entre nuestras instituciones.

Luego de un intercambio de ideas quedaron plasmadas en forma unánime distintos aspectos de las estrategias de vuestra institución sobre las cuales tenemos observaciones que detallamos a continuación: “…tratando de cargar a Zbar la responsabilidad única de la misiva. Más adelante dice: “La carta enviada a la DAIA no pidió -ni insinuó bajo ningún punto de vista- abandonar la investigación en curso por la firma del Memorándum, ni trató de desligar responsabilidades del expresidente Cristina Fernández de Kirchner en el presunto delito de acción pública cometido. Sólo se solicitó que se continuase con la investigación de la causa, que ya fue elevada a juicio oral, sin el rol de querellante de
la DAIA
, para que sean los poderes del Estado, y no las instituciones comunitarias, quienes asuman el compromiso por continuar el proceso
”.

Deriva sin retorno

Aquí podemos apreciar dos cosas: a) Cuando una causa se eleva a juicio oral, la etapa de instrucción, que es donde se investiga, está terminada. Por lo tanto la primera carta de la AMIA en ningún momento pidió abandonar la investigación sino retirar la querella en el juicio oral. Mal intento de justificación. b) Se vuelve a ratificar que sean los poderes del Estado los únicos que actúen el juicio oral. De esto no vuelven atrás. En otro párrafo dicen: “La preocupación por mantener la causa AMIA alejada de intereses partidarios y por evitar que la misma sea utilizada con fines electorales, además de la imperiosa necesidad de sostener la autonomía de las instituciones…motivaron un pedido que lejos estuvo de querer frenar la investigación sobre las razones que llevaron a firmar el pacto con Irán. Otra vez “No, pero sí”. Parafraseando a Galileo: Eppur questo è contienda política nacional


*. Periodista, analista político, ingeniero, y editor de la revista Convergencia. http://espacioconvergencia.com.ar/2/ y vicepresidente del Llamamiento Argentino Judío.

 [1] https://bit.ly/2DdDgWX

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