• June 26, 2019 at 3:11 AM
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Elecciones y caja de herramientas

Por Jorge Elbaum*

 

                                                                         Apuntes de sociología militante


La decisión del equipo de campaña electoral del macrismo, dirigido por el jefe de gabinete Marcos Peña y monitoreado por el sociólogo ecuatoriano Durán Barba, busca imponer un modelo de acumulación político basado en la (a) segmentación y la (b) presentificación. Conocer ambas estrategias es el primer paso para enfrentarlas, acotarlas o –incluso—utilizarlas a favor del proyecto nacional que encarnan Les Fernández.

La segmentación es una operación destinada a detectar grupos de interés precisos que se identifican con demandas específicas. Se busca interpelar dichos requerimientos ofreciéndoles una solución o respuesta “sensible” a su petición: a los amantes de los perros, se les contactará a través de candidatos que evidencian pasión por las mascotas. A los deudores de UVA se los alentará con próximas leyes de refinanciación de su deuda. A los veganos con el emplazamiento de mercados diferenciados en donde estén prohibidos los alimentos provenientes de animales. Y así sucesivamente.

La obtención de la información imprescindible para localizar a esos grupos está disponible a través de la inteligencia artificial cuyos datos provienen de los celulares que utilizamos a diario. Eso significa que al buscar información en al WEB o poner un “me gusta” en alguna página nos adscribimos a un grupo de interés detectable. Con esas trayectorias virtuales se nos agrupo y se nos dirige información personalizada.

En la campaña electoral que ya estamos transitando existen “paquetes orientados” que buscarán por acción u oposición aprovechar esta potencialidad: por acción, se dirigirán los mensajes edulcorados a gusto del receptor. Pero por oposición se buscará generar emociones de rechazo a los oponentes de los cambiemitas. Los paquetes dirigidos a los amantes de los animales postularán a algún prominente dirigente kirchnerista maltratando animales o una conversación telefónica privada donde algún conocido de Les Fernández vociferan la necesidad de matar a las palomas. En el caso de que los grupos operativos no lograsen obtener dichas evidencias –para convertirlas en Hashtags y lograr que alcancen el sitial de agendas públicas debatibles— los diseñadores de realidad virtual contratados ad-hoc serán capaces de imitar voces de conocidos políticos del Campo Nacional y Popular para hacerlos circular como fidedignos.

El otro gran eje de campaña se basará en “el cara a cara”, acostumbrado modelo ya utilizado en las dos campañas anteriores de 2015 y 2017. El esquema se sustenta, según los analistas del PRO, en el consuetudinario déficit que pose el discurso público ideológico (atribuido al nacionalismo popular y a la izquierda) de instaurar vínculos horizontales. Según los analistas contratados por Marcos peña, el peronismo posee una gran debilidad en ese terreno dada su necesidad de “bajar línea” y de recurrir (discursivamente) a enemistades. En ese diferencial –deducen los voceros del márketing político— la derecha posee amplias ventajas porque puede establecer vínculos horizontales sin contaminar los encuentros con proyectos políticos que enreden al votante con esfuerzos de comprensión o compromiso. El lenguaje de la esperanza genérica, superficial y ficticia, la credibilidad maquillada con simpatías videograbadas, la sonrisa impostada, la cotidianidad vaciada de contenido, el deslizamiento frívolo por los acuciantes problemas y la apelación humorística a las pasiones futbolísticas o culinarias.

Los Think Tank del macrismo consideran que en ese territorio tienen primacías y que esas ventajas podrán ser activadas a la brevedad para recuperar el espacio perdido por el caos socioeconómico instaurado desde el primer día que asumieron el gobierno. Más allá de que esta hipótesis pueda ser errada, existe algo de verosimilitud en la tarea encarada (“presentificación”) planeada por el duranbarbismo. La militancia y los diferentes referentes políticos del campo popular deberán diagnosticar con precisión –sin dogmatismo—cuándo es dable una charla historiográfica sobre los dos proyectos en disputas desde hace 200 años y cuándo se debe tomar mate, escuchar, receptar demandas y expresarse con abrazos y empoderamientos varios.

Los tecnócratas contratados por la derecha argentina han instituido una lucidez perversa orientada a interactuar ante las “casuales cámaras” para graficar escenas “libres de pesadumbre ideológica”. El PRO se autoproclama como sujeto modernizador de las relaciones políticas constituyéndolas en vínculos más apacibles, menos tediosos o soporíferos  (globos, colores, sonrisitas) y desde ahí busca encuadrar el debate político, la ideología o los proyectos de Nación en un territorio dispuesto por las traiciones populares para justificar la corrupción. Lo simple –sugiere Duran Barba—es menos pasible de resultar engañoso que lo complejo.

La segmentación y la presentificación también deben estar disponibles en la “caja de herramientas” de la militancia popular. Por supuesto que pueden (y deben) tener otros contenido explícito o latente. Pero ningún pertrecho favorable hay que dejarle a quienes tiene como únicos objetivos el enriquecimiento propio y la reducción de los derechos conquistados. 

*Sociólogo. Periodista. Escritor. Director del Centro Latinoamericano de Estudios Estratégicos. 

Imagen tomada de https://marcianosmx.com/panoptico-social-vigilado-por-amigos/

Fuente: Liliana López Foresi

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