• 23 de octubre de 2018, 11:07
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Vuelta al FMI. ¿La culpa la tiene el peronismo?

Por Araceli Bellota



El presidente Mauricio Macri anunció que la Argentina comenzó conversaciones con el Fondo Monetario Internacional (FMI) para obtener un crédito que permita “evitar una crisis como la que enfrentamos en nuestra historia”. Se trataría de un crédito por 30 mil millones de dólares que es la misma cifra que se debería pagar el martes próximo por el vencimiento de Lebacs. A la hora de explicar esta crisis, la diputada Elisa Carrió culpó a “la oposición irresponsable del Partido Justicialista”. Mientras tanto, en pleno ajuste con la reducción de contratos y la baja de obras públicas, el Boletín Oficial dio cuenta de la designación de 43 nuevos cargos en 13 ministerios.

Hace 62 años, Juan D. Perón ofreció una explicación a una crisis similar, porque las políticas que aplicó el gobierno de facto que lo derrocó  fueron muy parecidas a las actuales, y también las explicaciones que ofrecieron  culpando al peronismo que entonces estaba proscripto.

En 1956, a un año de su derrocamiento, escribió en su libro La fuerza es el derecho de las bestias: “Después de tanto trabajo y tanto sacrificio realizado por el pueblo argentino, las fuerzas parasitarias y reaccionarias, encabezadas por entregadores a sueldo del imperialismo foráneo, están desmantelando las fuerzas productoras del país. A un año de sus despropósitos gubernativos, presenciamos ya los efectos de su incapacidad y de su mala fe. Han cerrado más de 17 mil establecimientos, legiones de desocupados empiezan a ambular en busca de pan y trabajo. La vida ha alcanzado un costo superior a todos los conocidos en la historia de la República. Los sueldos y los salarios se miden ya por la miseria y el hambre de los hogares proletarios, antes satisfechos y felices. Las industrias se paralizan y los comercios desfallecen, víctimas de la falta de poder adquisitivo  del pueblo. Los argentinos empiezan a emigrar al extranjero, y los campos comienzan a presenciar de nuevo el paso tardo de los ´linyeras´ y los ´crotos´, que pueblan las vías férreas y los terrenos baldíos”. (…) Los traidores se aumentan los sueldos, mientras los trabajadores deben ajustar su cinturón, el de sus hijos y el de sus mujeres. En la República Argentina ha vuelto a ser un crimen pedir n poco más de pan y defender la vida y la salud de sus hijos. En cambio, el gobierno de esos modernos sátrapas busca encontrar empréstitos en el extranjero en los que la Nación perderá la mitad en contratarlos, la canalla oligárquica se robará el resto y el pueblo deberá luego pagar el total de la felonía y la infamia”.

Respecto a la actitud de echarle la culpa al peronismo, sostuvo: “La canalla oligárquica, que ensombrece el buen nombre de la Patria, ha pretendido cubrirnos de infamias con sus calumnias, sus insultos y sus diatribas, olvidando que estos son tributos que se le rinden al mérito cuando son proferidos por los canallas. Sé que no se les ha creído, sino que se ha sentido herido en sí mismos al escucharlos. Ni el criminal ni el ladrón tienen autoridad moral para acusar a los demás. Los hechos están a la vista y el pueblo puede juzgarlos a todos”.

Respecto al panorama político, Perón agregó: “Sabemos que la canalla oligárquica busca elegir un gobierno continuista que le cubra las espaldas y les asegure el ´cogote´ en peligro. (…) Este es el panorama político. Todos luchan por el poder, pero ninguno para resolver los problemas del pueblo, ni cumplir sus objetivos, ni realizar su voluntad. Es que estos políticos y estos militares trabajan para ellos y no para el pueblo. De ello se infiere lo que serían en el Gobierno”.

 “La canalla oligárquica sabe –continuó- como lo saben los demás, que, mientras el pueblo esté firme en la decisión de imponer su voluntad soberana, ellos no tienen escape de ninguna naturaleza. Sus fuerzas se descomponen paulatinamente; las disensiones internas los carcomen; el caos político, social y económico está indicando el principio del fin; sus errores comienzan a abrumarlos con las consecuencias; empiezan a darse cuenta de que la soberbia de la ignorancia es mala consejera, y que manejar un país no es conducir un velocípedo, como ellos creían. Está madurando su catástrofe”.

Por último, apeló al pueblo y señaló a la tibieza de algunos dirigentes: “La lucha sostenida por nuestras mujeres y por nuestros hombres en este año negro de nuestro destino nacional es una reivindicación del pueblo argentino ante la historia. Si algunos disfrazados de peronistas defeccionaron en la derrota, en cambio muchos millones de peronistas verdaderos han permanecido firmes en el dolor y en el sacrificio: a ellos pertenecerá la gloria y el honor, como los otros el deshonor y la vergüenza”.

Cosas de la historia. Cualquier parecido con la realidad no es pura coincidencia.

Fuentes:

Fuente: Presente de la Historia

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