• 24 de septiembre de 2018, 4:14
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Una piedra en el zapato

Por Liliana López Foresi

Esta contratapa de Página 12  tiene muchos años obviamente (¡Lanata era Lanata!). Sin embargo podría haber sido escrita en este período ignominioso. Peor que aquel, que ya es decir!

La escritura periodística me produce aridez después de años de amarla. Hoy la siento reiterativa. Me aburre. Será  porque las manos tienden a deslizarse hacia la prosa poética y tengo que gastar mucha energía para concentrarme en el tecleo profesional. 

Estos meses me he preguntado muchas veces el porqué. Ya encontré una respuesta, que llegó en el vórtice de un huracán de preguntas. ¿Tuvo sentido tanto riesgo, tanta pérdida concreta y simbólica, tanta soledad?. Sin Internet ni redes -dato no menor-. ¿Tuvo sentido?. Sí, lo tuvo. En lo social, la alegría de ver la luz de jóvenes que me contaban que se habían hecho periodistas por mí. No es improbable que muchos de ellos hayan votado al presidente en ejercicio y que por ello se sientan con derecho a hablar en un medio de comunicación. O que sean jefes.  De modo que fue existencial: no haberme traicionado.  

En este precipicio inminente nos dan patéticos cursos de optimismo. Los dicta un imbécil, pero hay demasiados tan imbéciles como él que asisten con la mandíbula caída. 

El esfuerzo es mayor mientras transito el pedregoso desierto del Mojácar; una piedra queda clavada en el metatarso y comprendo el silencio de  "un mi abuelo". Me sumerjo todo lo posible en él, pero duele. Hoy prefiero escuchar y leer a otros, como si desde mí ya se hubiera escrito el libro oral de los riesgos, el desafío y los costos. Faltan palabras para describir este tramo ominoso de la nuestra historia. Todavía prevalece lo innominado, pero marchamos muchos con piedras en los zapatos, buscándolas. Nos entristecería aún más estar lejos de nuestros zapatos.

Pocos periodistas y analistas lúcidos dan esperanza. Lo que no me inunda de ella es nuestro pueblo.

Personalmente, creo que esta gestión y quienes la llevan a cabo son el Mal Encarnado. Detesto a los que todavía siguen argumentando con las mismas frases de Durán Barba. Y si pasaron por las diferentes etapas neoliberales, los desprecio más. ¿He sido lo suficientemente clara?.

Hice el esfuerzo de alimentar con rocío de futuro la sequedad periodística, por los que vienen con ríos de sangre joven y tinta nueva.

Finalmente una pequeña anécdota, nostálgica ciertamente, pero potente. Al menos para mí.

Desde el primer día ante un micrófono o cámara probé sonido con un poema en italiano que recitábamos con mamá, sin saber todavía por qué no la cantábamos si es una canción. Tal vez ella no supiera la música, aunque creo que la marca que quería dejar en mí, era la letra: "Non ho tradito"

 

Tremar dovesse la terra sotto 
Il tuo gagliardo passo d'ardito,
Tu va' sicuro con il tuo motto:
Non ho tradito!

Se l'ira cieca, se l'odio tetro,
Al tuo passare ti segna a dito,
Rispondi senza guardare indietro:
Non ho tradito!

Se l'ingiustizia, se la vendetta,
Per la tua fede t'avran colpito,
La tua parola tu l'hai già detta:
Non ho tradito!

Se nel tuo sangue tu giacerai,
Spirito invitto, corpo ferito,
Più fieramente risponderai:
Non ho tradito!

E se la morte che t'è d'accanto
Ti vorrà in cielo, dall'infinito
Si udrà più forte, si udrà più santo
Non ho tradito!

Per l'onore d'Italia, per l'onore d'Italia
Non ho tradito, non ho tradito, non ho tradito! 
Per l'onore d'Italia, per l'onore d'Italia
Non ho tradito, non ho tradito, non ho tradito! *

*El texto está tomado de un recuerdo que, el Capitán, del Regimiento "Folgore" de R.S.I., Luigi Bonola, escribió durante su encarcelamiento en el campo de concentración de Coltano en el verano de 1945, y fue interpretado por Non-Nobis Domine.

De este texto hay otra versión, con el mismo título, ¡música de Iron Crown en estilo rock / oi!

PD: Hace rato abandoné la cábala cómplice con mi madre. Ya no hay nada que demostrar.

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