• 16 de noviembre de 2018, 15:06
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La pelea de fondo

Por Juan Roberto Presta

La Asamblea general de la AFA de Octubre promete no ser una más. Una de aquellas asambleas en tiempos de Julio Grondona que duraban 10 minutos, con un guión escrito previamente y con gente que se levantaba leyendo un papelito y decía: “Por el artículo tal, propongo que se apruebe…” y todo se aprobaba sin discusión, sin ninguno que se opusiera o que argumentará por qué.

En esta asamblea se puede llegar a ver las diferencias enormes que hay entre las huestes de “Chiqui” Tapia (para algunos una estudiantina del ascenso, pero una estudiantina que volteó una intervención e hizo que eligieran de presidente a su líder) y las del “Tano” Angelici, un representante genuino del gobierno de Cambiemos, que te apura con denuncias y jueces amigos que las llevan a cabo.

La pelea de fondo va a ser el intento de estos últimos de imponer las sociedades anónimas deportivas para que muchos clubes de fútbol dejen de ser “Sociedades civiles sin fines de lucro” y se conviertan en “sociedades anónimas” de los amigos de Angelici y Macri. Ya hay más de un empresario que se frota las manos con este nuevo negocio, que no es ni más ni menos que administrar una de las pasiones más grandes de los argentinos. Agrandados porque ya se volvieron a quedar con la televisación de los partidos y otra vez nos muestran las tribunas con un relator, para demostrarnos lo perdedores que somos porque no tenemos plata o nos negamos a pagarle el codificado, ahora van por el negocio completo, que es la compra y venta de jugadores, un negocio que sirve para “lavar dinero” y que deja pingües ganancias. Ya lo tienen a medias con intermediarios, representantes de jugadores y de técnicos que son multimillonarios. En épocas Kirchneristas cuando Ricardo Echegaray le dijo a Grondona que iban a investigar a los dirigentes de fútbol, porque los pases se hacían a un dinero, pero se firmaban a otro, este le dijo “porque no investigan a los intermediarios, a los empresarios de jugadores, fíjese que Fernando Hidalgo tiene una avión privado y yo no y lo hizo con el fútbol y él no juega, no dirige ningún club y no se expone a ninguna puteada, es casi desconocido”. Hidalgo era en esa época, lo que es hoy Eduardo Gamarnik, un exjugador de primera C (jugó en JJ Urquiza) que se relacionó muy bien con el mercado futbolístico mexicano y después se quedó con casi todos los directores técnicos y jugadores importantes del fútbol argentino. Hay clubes que tienen casi todo su plantel representado por Gamarnik. Por supuesto, Gamarnik es un gran amigo de Angelici.

Las huestes del Tano ya ganaron una partida al imponer la Superliga, un ente que se superpone a la AFA y que está copiado de España tanto que el presidente de la Liga Española, Javier Tebas (un costarricense que fue a “hacerse la europa”) vino varias veces a la Argentina a venderle su idea a Macri, que la impuso por intermedio de Fernando Marín y del propio Angelici, mientras amenazaban que a la AFA no le iban a pagar la deuda que tenían del Fútbol para Todos si no se creaba este ente, que está para organizar el torneo de primera y conseguir sponsors y que por orden de FIFA depende de la AFA, aunque tenga sus autoridades propias (Un Ceo Mariano Elizondo, un empresario puesto por Marcelo Tinelli) y representantes de clubes. Mientras siga este gobierno, esta Superliga tendrá poder, pero en AFA la mayoría quiere suprimirla.

Lo cierto es que la Superliga les hizo abortar a los del ascenso una restructuración que buscaban hacer, elevando el Nacional B a 40 equipos en dos zonas, metropolitana y federal y aunque la idea era un poco alocada, eso hizo enojar mucho a los muchachos de Tapia que prometieron venganza y como tienen mayoría en la Asamblea, además de tratar de abortar las sociedades anónimas deportivas, intentarán imponer un proyecto de restructuración también en la Superliga, donde quieren bajarle los equipos a 18 (actualmente son 26, pero en dos años deben quedar 22), lo que ganará el odio de muchos.

Por eso la asamblea de octubre no va a ser una más y seguramente no durará solo 10 minutos, a menos que en estos dos meses firmen una pipa de la paz que está muy lejana, hay que tener en cuenta que Macri ordenó que aprueben las sociedades anónimas sí o sí este año, porque el próximo van a estar sumidos en las elecciones nacionales y si no consiguen la reelección se acabó el negocio.


Foto tomada de www.prensalibre.com

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