• 14 de agosto de 2018, 22:30
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La economía y sus diferencias - parte 2

Por Martha Herring

En 1791, el Congreso fundó el 'First Bank' (Primer Banco) de Estados Unidos, pero la creación de un banco central era un asunto tan controvertido, que provocó el surgimiento de frentes políticos en el gabinete del primer presidente del país norteamericano, George Washington.
Y fue así como de repente, los estadounidenses no sólo tuvieron un banco emisor, sino también un sistema político bipartidista.
El controvertido experimento finalizó tan sólo 20 años después, pero fue repetido en 1816, para contener una inflación imparable. Sin embargo, el 'Second Bank' no logró sobrevivir siquiera dos décadas.
El presidente Andrew Jackson ya no lo quería por considerarlo elitista. «Si las leyes logran hacer más ricos a los ricos, más poderosos a los poderosos, entonces los miembros más humildes de la sociedad, los campesinos, mecánicos y trabajadores tienen el derecho de quejarse de las injusticias de su Estado», argumentó Jackson.

El 2 de noviembre de 1907, en medio de un pánico que había opuesto al borde del colapso al sistema financiero de Estados Unidos, John Pierpoint Morgan(el fundador de lo que hoy es el mayor banco del mundo, JP Morgan, y también de uno de los gigantes de Wall Street, Morgan Stanley) convocó a los 120 mayores financieros de Nueva York en la biblioteca de su mansión.
Los banqueros acordaron comprometer 25 millones de dólares (de entonces) con el objetivo de estabilizar el sistema financiero. Para no agravar el nerviosismo de la opinión pública (que se oponía a la creación de un banco central), dictaron órdenes a las iglesias protestantes, ortodoxas y católicas de Nueva York para que los oficios religiosos del domingo incluyeran sermones de índole optimista y pacífica. Ya fuera por la intercesión del Altísimo, ya por el acuerdo de los banqueros, la crisis no terminó de hundir el capitalismo estadounidense.

La crisis de 1907 y la archifamosa reunión presidida por Morgan es el origen de la institución que en el próximo mes de diciembre cumplirá 105 años: la -Reserva Federal. Curiosamente, la actual 'Fed.' nació, en parte, como consecuencia de una reunión mucho más secreta que se celebró tres años después, cuando todavía reinaba el terror de la crisis de 1907.
Una vez que Morgan hubo controlado el pánico, el senador republicano por Rhode Island Nelson Aldrich, que era familiar de John Rockefeller, se dedicó a viajar por Europa, examinando los bancos centrales del Viejo Continente.
Un banco central, por definición, está hecho para evitar los pánicos, puesto que es un prestamista de última instancia. No hace falta reunir a los banqueros, como lo hizo John Pierpoint Morgan y (según versiones) encerrarlos en una biblioteca para bombear liquidez.
Cuando Aldrich regresó estaba convencido de que Estados Unidos necesitaba un banco central controlado, totalmente, por los bancos privados. Y eso era algo a lo que se oponía la opinión pública de forma frontal.

Había otro problema. Estados Unidos era -y sigue siendo, aunque menos- un país federal. Toda autoridad central conlleva algún grado de controversia. En el Siglo XXI hay políticos que quieren cerrar la 'Fed' -a pesar de que es más probable que retornen los Romanov al trono de Rusia- ésa es una excelente línea argumental para cualquier candidato republicano que quiera ganar las elecciones Primarias.
Así que Aldrich se puso discretamente en contacto con los cinco mayores bancos de EEUU, y con ellos acordó lo siguiente: una noche de noviembre de 1910, cada entidad enviaría a uno de sus máximos directivos -disfrazado de cazador de patos- a una estación de tren en el pueblo de Hoboken, en el estado de New Jersey, justo enfrente de Nueva York, pero en la otra orilla del río Hudson.

Cada banquero viajaría solo. Al llegar a Hoboken, se dirigiría a la estación de tren, donde habría un convoy esperando. Se subiría al último vagón, que era propiedad de Aldrich. Y allí se encontrarían todos. Ubicados en tren viajarían durante dos días hasta llegar al Club de la Isla de Jekyll -en el estado de Georgia- allí residirían durante una semana, discutiendo los pormenores de la creación de un banco central para EE.UU. - Los asistentes sólo usarían sus nombres de pila, para evitar que el servicio pudiera identificarlos por sus apellidos. No habría ningún registro de entrada o salida en Jekyll Island. Estarían sólo los cinco banqueros, más Aldrich y el asistente del secretario del Tesoro, Abram Piatt Andrew.

El plan se cumplió a la perfección. El senador y Piatt se reunieron con Henry P. Davison y Benjamin Strong (en representación de JP Morgan & Company); Paul Warburg (de Kuhn, Loeb & Co., que acabaría dando lugar a Lehman Brothers y a American Express); y Frank Vanderlip y Charles Norton (presidentes, respectivamente, de National City Bank y First National Bank que, con el paso del tiempo, generarían Citigroup). Todos los presentes acordaron la creación de un banco central controlado por los bancos privados, con decenas de bancos regionales. Nadie se enteró de la reunión.
Pero... el proyecto nunca fue sometido a votación en el Congreso. Aldrich fracasó por completo. De todas maneras, cuando en 1913 el Congreso finalmente decidió la creación de la Reserva Federal, utilizó como punto de partida la mayoría de las disposiciones del encuentro en la Isla de Jekyll. La diferencia consiste en que en lugar de decenas de bancos regionales, la 'Fed' solo tiene 12 bancos regionales. Y aunque la banca privada está representada en los órganos de gobierno, no tiene ni voz ni voto en la política monetaria, cambiaria o regulatoria. Cuando el 23 de diciembre de 1913 el presidente de Estados Unidos, Woodrow Wilson, firmó la ley que creaba la Reserva Federal, estaba culminando un proceso que había comenzado en el encuentro secreto de Jekyll Island.

El intento número tres, es decir 'la actual Fed.', ya no teme más por su existencia. Es considerado el banco emisor más poderoso del mundo, indispensable para la mayor economía del planeta y además cuenta con algunos éxitos en su más de un siglo de existencia. Por ejemplo: regular la economía del país durante la 'Gran Depresión', además de atravesar guerras y más de diez recesiones. Independiente de la política, controla y regula los bancos y tiene influencia sobre las condiciones para la concesión de créditos. Sus objetivos principales son garantizar una alta ocupación laboral y la estabilidad de los precios.
Siete miembros de la Junta de Gobernadores, designados por el presidente de Estados Unidos para un mandato de 14 años, así como los directores de 12 bancos emisores locales tienen, con su política monetaria, el destino de la coyuntura estadounidense en sus manos.

Ahora veremos cual fue el trabajo de la Reserva Federal durante la 'Primera Guerra' para explicar las «herramientas y resortes» realmente 'utilizados' -por las autoridades monetarias- para 'reducir el valor del dinero' y financiar los gastos bélicos del gobierno.

Antes de explicar cómo funcionaba este proceso, es necesario saber unas pocas cosas acerca de 'la Fed'. - La institución empezó a operar en 1914 bajo el principio de los «activos reales». Los bancos miembros podían obtener préstamos de 'la Fed'., únicamente con «activos reales» como garantía colateral (edificios, propiedades, u otras posesiones además de oro).
A su vez, los activos estaban respaldados por inventarios de negocio, que es lo «real» de los activos reales. Al descontar o prestar dinero a los bancos sobre activos reales, 'la Fed'. podía aumentar la oferta monetaria.
La Sección 16 -original de la Ley de la Reserva Federal- exigía que los billetes en circulación, emitidos por el banco central debían estar al 100%, respaldados por activos reales, con una reserva adicional de oro del 40% que tenía que obrar en poder de 'la Fed'. -
En esos días, los billetes de la Reserva Federal (una responsabilidad de 'la Fed'.) eran convertibles en metal y la reserva, del 40% en oro, añadía una seguridad adicional. Por lo tanto, por cada dólar que emitía 'la Fed.', tenía activos por el 140% en sus arcas o un dólar en activos reales y 40¢ en oro en el lado de activos de su balance.

Hasta aquí a grandes rasgos cómo operaba 'la Fed.' -

Ahora bien, sabido es que el monopolio del gobierno, sobre la oferta y demanda monetaria, es lo que le permite recurrir a la inflación como una forma de obtener ingresos. Emperadores, Reyes, reinas y zares reducían, en secreto, la cantidad de oro en las monedas que emitían al público, y se quedaban con el oro, que habían reducido de las monedas, para pagar sus propias conquistas favoritas. El público no debía descubrír que las monedas, en su poder, tenían menos oro que la cantidad indicada, porque su valor bajaría y el público -al poseer monedas de menor valor- no aceptaría tolerar los caprichos reales con la pérdida de poder adquisitivo.

Así como la monarquía depreciaba las monedas para pagar sus guerras, la Reserva Federal empleó la inflación para pagar la participación de los EE.UU. en la Primera Guerra. Lo hizo creando y emitiendo dólares a cambio de deuda del Estado, así convirtió a 'la Fed.' en un depósito de bonos de guerra. Incluso llevó esta deuda a su balance y a un precio mayor del que el mercado habría pagado, una «subvención asumida» por los poseedores de moneda al disminuir su poder adquisitivo.

Con el requisito del 100% de respaldo «real» -para los billetes- no se podía satisfacer la existencia de deuda pública de 'la Fed.', ésta sólo podía emitir un número 'limitado' de billetes, para dicha deuda, antes de llegar a superar el requisito del 100%.
Por lo tanto, la doctrina de los activos reales establecidos -en la Ley de la Reserva Federal ('la Fed'.)- perjudicaba su balance al servir como un depósito para la acumulación de deuda pública y derechos de deuda pública.
Para ayudar a financiar la guerra, en la que EE.UU. participaba, el Presidente Woodrow Wilson anunció, en abril de 1917, las primeras emisiones de bonos de guerra o «bonos de la libertad». El gobierno estadounidense tuvo que abrir el balance de la Fed. a los bonos de guerra del Tesoro y en junio de 1917 realizó 'pequeños cambios' al doble requisito -es decir del 100% de activos reales y el 40% de oro para cada dólar emitido. El 'pequeño cambio' -en la Sección 16- significaba que en lugar de mantener $1,40 en activos, por cada $1,00 emitidos ($1,00 activos reales, 40¢ oro), 'la Fed.' ahora sólo necesitaba tener $1,00 compuesto de 40¢ en oro y 60¢ en activos reales. Esto liberó una gran cantidad -de colateral de 'la Fed.'- para nuevas emisiones de billetes.
Se permitieron entonces que los préstamos sirvieran -igual que los activos reales y el oro- como activos de respaldo para billetes de la Reserva Federal. Con el nuevo 'requisito' -de respaldo «real» del 60%- ahora se podía satisfacer no sólo mediante activos reales, sino también con deuda pública «no real». Ahora la 'Fed.' «no tenía límites» y podía incluir la deuda pública en su balance y así expandir la emisión de billetes y los bancos miembros podían obtener un beneficio comprando 'bonos de la libertad' al 3,5% en las subastas de deuda pública y luego financiarlas presentando los bonos a 'la Fed.' -como colateral para préstamos- al tipo preferencial del 3%. Es decir, si los bancos miembros suscribían todos los bonos de la libertad emitidos, bajo este método, ganarían miles y miles de dólares -libres de impuestos- cada quincena.

El resultado inmediato de estos cambios fue un incremento masivo en el balance de 'la Fed.', producido, casi completamente, por sus préstamos a bancos miembros «garantizados por deuda pública». (Desde Bernardino Rivadavia, los argentinos «algo sabemos» sobre la deuda pública, el peso Austral, el uno a uno y recientemente las Letras del Banco Central (LEBAC).

Para 1919, los descuentos 'colateralizados con deuda pública' crecieron hasta casi el 100% de todos los descuentos realizados. El colateral presentado, antes de los cambios, había sido principalmente deuda privada.
Los «nuevos cambios» liberó los requisitos de colateral de 'la Fed.' que ahora permitía -a su balance- actuar como un eficaz «sumidero» para la acumulación de la deuda pública bélica. El Tesoro ya no necesitaba depender de los individuos y bancos privados para llevar la deuda pública a sus propios balances: ahora tenían el balance del banco central para hacerlo.

Además, al sobrevalorar como colateral la deuda pública a través del tipo de descuento preferencial, 'la Fed.' creó un sistema de incentivos que animó al sector privado a utilizarla como «sumidero». Los inversores privados podían adquirir bonos de la libertad y luego presentarlos para obtener préstamos con intereses rebajados.
El Tesoro de EE.UU. estaba conforme con este sistema, ya que significaba que las emisiones de bonos de la libertad se cubrirían con una gran demanda de los inversores. La necesidad de mantener a los inversores lejos de la competencia de los emisores de bonos del sector privado, estableciendo tipos de interés más elevados, se evitó. Ahora el Tesoro 'podía eludir la competencia' utilizando a 'la Fed.' para conseguir préstamos subvencionados mediante el tipo preferencial.

Estas maniobras desencadenaron una gran inflación, que varió del 13% al 20% durante la mayor parte de la Gran Guerra, frente al 1% de inflación del primer año de 'la Fed.', llegado el año 1920, un dólar compraría alrededor de la mitad de los bienes que podía comprar en 1914.
Es decir que una gran porción del costo de de guerra la pagaron los que tenían «dólares debilitados». Se estima que el 5% de la guerra se financió por la inflación de 'la Fed.' -

Los felices años veinte (1920-1929)

Con penetrantes ideas para hoy, la historia vital del colapso económico mundial, de finales de la década de 1920, ofrece retratos inolvidables de los cuatro hombres cuyas acciones personales, y profesionales, como jefes de sus respectivos bancos centrales cambiaron el curso del siglo XX. Comúnmente se cree que la Gran Depresión que comenzó en 1929 resultó de una confluencia de eventos, más allá del control de cualquier persona o del gobierno. De hecho, como revela el libro de Liaquat Ahamed, fueron las decisiones tomadas por un pequeño número de banqueros centrales la causa principal del colapso económico, cuyos efectos prepararon el escenario para la Segunda Guerra y repercutieron durante décadas.

En «Los señores de las finanzas» (Lords of Finance), nos encontramos con el neurótico y enigmático Montagu Norman del Banco de Inglaterra, el xenófobo y sospechoso Émile Moreau del Banque de France, el arrogante pero brillante Hjalmar Schacht del Reichsbank y Benjamin Strong del Banco de la Reserva Federal de Nueva York -con su porte de energía y unidad- enmascaró a un hombre profundamente herido y sobrecargado.

Después de la Primera Guerra, estos banqueros centrales intentaron reconstruir el mundo de las finanzas internacionales. A pesar de sus diferencias, estaban unidos por un temor común -que la mayor amenaza para el capitalismo era la inflación- y por una visión común de que la solución era retrasar el reloj y regresar al mundo del patrón oro.

Durante un breve período, a mediados de la década de 1920, parecieron tener éxito. Las monedas del mundo se estabilizaron y el capital comenzó a fluir libremente en todo el mundo. Pero debajo del barniz de prosperidad, las grietas comenzaron a aparecer en el sistema financiero. El patrón oro -que todos creían que proporcionaría un paraguas de estabilidad- resultó ser una camisa de fuerza, y la economía mundial comenzó, en el año 1929, la terrible espiral descendente conocida como la Gran Depresión, el punto de referencia para el verdadero caos financiero.

Martha Herring - Febrero 2018

John Paul Koning: «How the Fed Helped Pay for World War I»
https://mises.org/library/how-fed-helped-pay-world-war-i

Allan H. Meltzer: «A History of the Federal Reserve, Volume 1: 1913-1951»
https://www.researchgate.net/publication/227391903_Allan_H_Meltzer_A_History_of_the_Federal_Reserve_volume_1_1913-1951_University_of_Chicago_Press_2003_808_pp_cloth_86_volume_2_book_1_1951-1969_2009_682_pp_cloth_75_volume_2_book_2_1970-1986_2009_629_p

Friedman, M.y Schwartz, A. «A Monetary History of the United States, 1867–1960».

Liaquat Ahamed: «Lords of Finance: The Bankers Who Broke the World», by The Penguin Press: http://www.pulitzer.org/winners/liaquat-ahamed

New York Times: Fallecimiento de Keynes - http://www.nytimes.com/learning/general/onthisday/bday/0605.html

«The collapse of Bretton Woods» http://www.nber.org/chapters/c6876.pdf

Nathan Lewis, Addison Wiggin «Gold: The Once and Future Money» - pág.41

Michael D. Bordo: 'The Concise Encyclopedia of Economics' «Gold Standard»
http://www.econlib.org/library/Enc/GoldStandard.html

Keynessandra No More: JM Keynes, the 1931 Financial Crisis, and the Death of the JM Keynes: https://www.researchgate.net/publication/228121150_Keynessandra_No_More_JM_Keynes_the_1931_Financial_Crisis_and_the_Death_of_the_Gold_Standard_in_Britain

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