• 18 de noviembre de 2018, 3:37
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Esto no es una pipa

Por Ana Pérez del Cerro*

 

 

                              “Una conducta le parece familiar: descubra que es algo insólito. En lo cotidiano, discierna  lo inexplicable. Detrás de la regla establecida, descubra lo absurdo”  Brecht, La excepción y la regla

 

Volver natural lo que no lo es, constituye una falacia porque vivimos en la cultura y eso nos diferencia del mundo animal. Somos los únicos seres capaces de simbolizar, es decir, pensarnos a nosotros mismos y al mundo y traducirlo con signos, lingüísticos u otros.

Cuando Magritte pintó una pipa y tituló el cuadro ‘Esto no es una pipa’ se armó un gran revuelo. Sin embargo, era así: había hecho su representación de una pipa. Del mismo modo, lo que vemos en una pantalla no es la realidad sino una representación de algo que ocurrió o, a menudo,  una edición que tergiversa los hechos.

 

Michel Foucault, Gilles Deleuze, Félix Guattari y Jacques Donzelot, […] le dan al discurso un papel central( pero)  optan por el desarrollo de la relación entre el poder y el conocimiento.

Esa relación involucra lo discursivo, pero también elementos no discursivos, lo dicho y lo no dicho, que se articulan en los dispositivos o aparatos que, para Foucault, por ejemplo, constituyen un cuerpo social como conjunto heterogéneo: discurso, instituciones, formas artísticas, normas represivas, medidas administrativas, elaboraciones científicas, proposiciones morales o filosóficas, etcétera “  Lilia Junqueira  

La relación entre poder y conocimiento aludida en la cita anterior, nos lleva a analizar algunas de las expresiones que están en nuestro cotidiano.

 

La repetición de la frase “Se robaron todo” la convirtió en un axioma referido a un gobierno y  encarnada en una persona.

 

Los otres serán ‘el enemigo’ y automáticamente y sin mediar ninguna otra razón, se le adjudicará a quien no la comparta, connotaciones negativas. De esta manera se logra justificar  medidas que van minando la industria nacional, el empleo, el salario y el país sufre un endeudamiento que afectará a varias generaciones.

 

Por otra parte, los  medios hegemónicos difunden falsas  noticias que después no desmienten ; quedan instaladas en el imaginario social y obliteran la posibilidad de analizar, es decir, pensar, es decir, establecer relaciones.

Los ‘últimos momentos’ en los programas producen ansiedad y la sensación de que todo el tiempo se está  bajo amenaza. A esto se agrega poca argumentación, muchos gritos y descalificaciones entre panelistas o en  las redes.

 

Es común en la TV la repetición de frases hechas. Se estigmatiza a personas e ideas apelando a los prejuicios de las audiencias. Asimismo se repite una sola imagen decenas de veces: el efecto de sentido es la percepción de que no es el mismo hecho, sino muchos.  De allí al miedo y del miedo al pedido de mano dura.   

 

En estos días los diarios titulan que ‘el gobierno dio marcha atrás con las cuotas extras de gas’ y, otra vez, la ‘gente’ se ‘tranquiliza’. Aquí funciona algo del pensamiento mágico porque parece haberse resuelto un problema de un momento para otro: lo cierto es  que la ‘compensación ‘ a las empresas la haremos  todxs : lo pagará el Estado con el dinero del pueblo. Otro ejemplo, el  Senado aprobó por unanimidad que la comida  que descartan los supermercados, los restaurantes, etc. sea donada para que coman los indigentes. Qué se instala? El gobierno se está ocupando.  Mientras tanto, el Congreso sigue sin promulgar la emergencia alimentaria.

El criterio de verosimilitud frente al de verdad  impone lo que se ha vuelto creíble  más que lo que es verdad comprobable.  La utilización del cuantificador absoluto ‘lo dice todo el mundo’ refuerza este mecanismo de dar crédito a lo que no suele ser verdadero.

Los clichés también apuntan a encubrir. Por ejemplo, el signo ‘jubilado’  se asocia con el verbo ‘ser’ cuando en realidad es un ‘estar’. A partir de allí, se da como sinónimo ‘los abuelos’ así, en masculino. Esto produce diversos efectos de sentido: quien se jubila pasa a una categoría de ancian@, de persona que no sabe manejarse con internet, de mujeres dedicadas a los nietos y hombres  reunidos en alguna plaza para conversar; se sobrentiende que toman muchos remedios y, en definitiva, se opera desde la paradoja:  vulnerabilidad -  derechos vulnerados.

 

“Hablar de discurso social es abordar los discursos como discursos sociales y, a partir de allí, como  discursos históricos”

 

[…] enorme masa de discursos que hacen hablar […] y llegan al oído del hombre en sociedad, […] este  vano rumor donde se encuentran los lugares comunes de la conversación y las bromas de café, los espacios triviales de la prensa, del periodismo,  de los doxígrafos de la opinión pública, así como las formas etéreas de la búsqueda estética, la especulación filosófica y la formulación científica donde existen los eslóganes y las doctrinas políticas que se enfrentan estruendosamente como los murmullos periféricos de grupos disidentes”.  Marc Angenoc, El discurso social

 

Es interesante el término ‘rumor’ porque la ‘gente’, constructo social para aludir a quienes se manejan por el sentido común (leáse el sentido que impera) es como un ruido insidioso que va acostumbrando el oído con un repertorio de frases  reiteradas que se van diseminando en una suerte de contagio.

 

Si nos remitimos al signo fotográfico, también estamos frente a una ilusión de realidad, ya que la recepción de un signo fotográfico depende del contexto y de los saberes del receptor. “El signo fotográfico sigue siendo  un gran signo salvaje intermitente […] siempre diferente e inédito para cada receptor”.  Schaeffer, Jean Marie

Cuando alguien muestra la foto de un ser querido y afirma ‘ éste /a es mi hijo/a’ , por ejemplo, no cabe decirle que no, que lo que muestra es una representación, un enfoque, una pose elegida , etc.  No tendría importancia en ese caso.

Pero cuando nos referimos a la imagen televisiva o las que se reproducen en las redes, esa representación comprometa una mirada sobre los hechos.

 

De todas maneras  hay algo inasible, los universos emocionales, que dejan un amplio espacio para el análisis de los signos como representación.

 

“[…] existe en toda cultura, entre el uso de lo que pudiéramos llamar los códigos ordenadores y las reflexiones sobre orden, una experiencia desnuda del orden y sin modos de ser”.  M. Foucault, Las palabras y las cosas

 

 

Vale dejar abierto un tema fundamental: la relación necesaria entre la palabra y el silencio.

Demasiado ruido y pocas nueces alimentan el imaginario colectivo. “ Hablar es ante todo  callarse juntos para poder escucharse. […] El silencio es ese momento de suspensión donde la idea sigue su camino …”  P. Breton – D. Le Breton, El silencio y la palabra contra los excesos de la comunicación


* Semióloga. Actriz.Cantante

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