• 18 de febrero de 2018, 5:23
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De Mártires de Chicago a Semillero del Mundo

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Por Juan Roberto Presta

Nuestro Fútbol

El 14 de agosto de 1904 un grupo de muchachos con ideas socialistas se enfrentan en un partido amistoso de fútbol con otro de ideas anarquistas y al término del partido deciden unirse para formar un club, los primeros se llamaban “Sol de Mayo” y los segundos “Mártires de Chicago” como homenaje a los obreros fallecidos en la llamada Revuelta de Haymarket, que dio origen a la conmemoración del primero de mayo como día del trabajador. Aunque discutían acaloradamente de política, la pelota los amigaba y también el barrio: La Paternal. Así, en unos potreros que estaban muy cerca del monumento al Cid Campeador, nació la Asociación Atlética Argentinos Juniors, nombre que queda después que la Asociación les niegue llamarse “Mártires de Chicago”. Primero habían elegido el nombre de “Asociación Atlética y Futbolística Argentinos Unidos de Villa Crespo” (no hay como los zurdos para elegir nombres largos y muy explicativos), pero igual que le pasó a los fundadores de Huracán, no les alcanzaba la plata para el sello de goma y hubo que reducir el nombre. De los colores no tenían duda ninguno de los dos sectores, la camiseta tenía que ser Roja, que era el símbolo de la izquierda en el Mundo, tanto socialista como anarquista (aunque estos últimos usaban también el negro) y después se decidió ponerle vivos blancos al rojo como homenaje a Alfredo Palacios que había sido elegido como el primer diputado nacional del partido Socialista en la historia. Así las cosas, se dejó de lado las camisetas verdes y blancas que usaban los Mártires de Chicago hasta entonces. Leandro Ravera Bianchi fue nombrado primer presidente y el grupo de socios fundadores lo formaban Julián Ducasse, José y Carlos Agostini, Luis y Ángel Cagnoli, Carlos y José Braga, Luis Cavatorta, Francisco Demarco, Vicente Pirro, Ernesto Capurro, Juan Curballati, Alfredo Sifredi y Antonio Castellano y la reunión se hizo en una obra en construcción en la Avenida Corrientes y Araoz, después de convencer al sereno de la obra. Los Mártires de Chicago habían “rebotado” dos veces en su intención de afiliarse en la Argentina Association Football League (aquella que había fundado en 1893 por Alexander Watson Hutton) y ante esto optan por afiliarse a la Liga Central de Football donde el debut no pudo ser más desastroso porque perdieron 12 a 1 ante el Club La Prensa. Los muchachos no se desilusionaron y terminaron recuperándose y hasta saliendo campeones ese 1905. Jugaban en el mismo potrero que se habían unido que quedaba en Avenida Gaona y Añasco (hoy Nicolás Repetto) hasta que los desalojan y alquilan un predio en Villa Ballester, donde juegan hasta 1907 que vuelven al barrio donde pasean por varias canchas, entre ellas una que usaron varios clubes en Fraga y Estomba hasta que en 1921 se establecen en La Paternal para nunca salir del barrio (aunque el lugar donde está su cancha ahora se denomine Villa Mitre). Primero en un lote en Avenida San Martín y Punta Arenas hasta 1937 que son desalojados y en 1939 en la “Quinta de Doña Anita”, en Boyacá y Médanos (ahora Juan Agustín García) de donde nunca se fue. En 1931 fue uno de los 18 fundadores del profesionalismo, aunque en 1934 lo obligan a fusionarse con Atlanta, pero después se vuelven a separar. En 1937 desciende y en 1940 gana el ascenso en una final ante Barracas Central, pero la AFA no lo deja subir porque dice que no tiene el estadio en condiciones y le cambia el ascenso por una indemnización económica. Eso le cuesta caro porque recién en 1955 vuelve a ascender. En 1960 hace una gran campaña peleando el campeonato hasta casi la última fecha y termina detrás del campeón Independiente e igualando el segundo lugar con River, en ese equipo se destacaba una delantera formada por Canseco, Pando, Carceo, Hugo González y Sciarra y ya eran “los bichitos colorados” de La Paternal, aunque su historia da un vuelco una década y media después con la aparición del más grande jugador de la historia del fútbol argentino, Diego Armando Maradona, quien ya deslumbraba desde muy chiquito en “Los Cebollitas” y era una atracción en los entretiempos de los partidos haciendo “jueguito” sin que la pelota se le caiga. Diego debuta el 20 de octubre de 1976 ante Talleres de Córdoba en La Paternal ingresando por Rubén Giacobetti en el entretiempo, el técnico que lo pone con solo 15 años (le faltaban 10 días para cumplir 16) fue Juan Carlos Montes y allí comienza otra historia porque empieza a llenar las canchas para ver al fenómeno y al lado de él empiezan a aparecer grandes jugadores surgidos de las inferiores que después terminan jugando por todo el Mundo. Diego juega hasta 1981 en que es transferido a Boca en 4 millones de dólares y cuatro jugadores, donde sale campeón y después se va al Barcelona. En Argentinos jugó 166 partidos y marcó 116 goles y a partir de allí su club también crece como institución. Argentinos logra el Metropolitano de 1984 y el Nacional de 1985, el primero con Roberto Marcos Saporiti como técnico y el segundo con José Yudica, con este último gana la Copa Libertadores de 1985 y juega una final memorable por la Copa Intercontinental con el poderoso Juventus, en un partido brillante empata 2 a 2 y pierde por penales, con una actuación consagratoria de Claudio “Bichi” Borghi, después ganaría la Interamericana de 1986 con un gol del panameño Armando Dely Valdés, sufriría cuatro descensos de los que siempre volvió rápido a primera y otro título de campeón de Primera en el Clausura 2009 -2010 con el propio Borghi, pero esta vez como director técnico. Repartió cientos de jugadores por todo el Mundo, todos con un respeto por el manejo de la pelota que lo convirtió en el “Semillero futbolístico del Mundo”, además de Maradona y Borghi se puede nombrar a grandes como Fernando Redondo, Sergio Batista, Adrián Domenech, Fernando Cáceres, Juan Gómez, Carlos Mac Allister, Juan Román Riquelme, Diego Cagna, Juan Pablo Sorín, Diego Placente, Leonardo Pisculichi y actualmente siguen en Europa Lucas Biglia, Nicolás Pareja y Esteban Rolón entre otros. En 2003 cuando reinauguró su estadio le puso el nombre de Diego Armando Maradona, merecido homenaje en vida a quien le dio fama Mundial. En lo negativo, que pondría los pelos de punta a sus fundadores, se puede hablar de la influencia del nefasto General Carlos “Pajarito” Suárez Mason en la Comisión Directiva de Próspero Cónsoli (Un funebrero militar) durante la dictadura militar, pero esa influencia terminó con la llegada de la democracia y el cambio de comisión