• 20 de junio de 2018, 17:35
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Barrio de Lugano

Por Federico Sichel, Alan Benjamín


Un recorrido histórico

Ubicada en el barrio de Lugano, la Villa 20 es una de las más antiguas de las villas porteñas. Para precisar más su lugar en el imaginario colectivo, este barrio se encuentra justo frente al Parque Indoamericano, aquél que en el año 2010 fue protagonista de otra revuelta de los marginados de siempre que salieron a reclamar por su derecho inalienable y constitucional de la vivienda digna.

Los primeros asentamientos se dieron a mediados de la década del 1940, en el marco de una Argentina que estaba en auge industrial, conformándose los principales centros urbanos que convocaban a centenares, miles de personas para ocupar un puesto laboral.

La mayoría de los barrios donde se encuentra la “cultura subalterna”, tienen hechos comunes en la conformación de su historia, sus luchas. Para no ser redundante en este espacio, sugiero la lectura de “Villa 31. La historia reciente de un país”, publicada en este mismo sitio el 6 de mayo del corriente año. Sin embargo, haremos algunas precisiones para que podamos contextualizar los diferentes procesos por los que pasó el barrio.

Durante la presidencia de Arturo Illia, que va desde 1963 a 1966, este barrio (entre otros tantos), queda inmerso en el primer plan de erradicación de villas en la historia de nuestro país. En aquella oportunidad, dicho plan se efectuaría bajo la condición de soluciones habitacionales. Como comenté en la nota antes mencionada, el proyecto no tuvo ningún tipo de avances.

Ya iniciada la década del 70 el surgimiento del Frente Villero de Liberación Nacional (FVLN) y el Movimiento Villero Peronista (MVP) irrumpe de manera certera en la política de los barrios populares, levantando las banderas de las diferentes luchas por la urbanización de las villas.

La avanzada conservadora de diferentes sectores políticos, incluido el peronismo que se expresó en las decisiones antipopulares de su General, así como también de su mano derecha José López Rega, clamaron por la unificación del movimiento villero, que se agrupó en el MVP, que respondía a la izquierda peronista (si es que tal cosa existe, como diría un compañero) y a que en aquel entonces tenía un peso mucho mayor al del FVLN.

En el año 1973 el “Brujo” López Rega, referente del Ministerio de Bienestar Social, promueve el Plan Alborada. El proyecto consistía en erradicar las villas sin otorgar soluciones habitacionales. Llamativamente, este plan, que fue respaldado por Perón, también lo fue por su antecesor, Héctor Cámpora, tal vez uno de los grandes referentes del ala progresista dentro del movimiento justicialista. Teniendo en cuenta que dicho plan continuo en los años de dictadura, se puede afirmar que la criminalización de los villero nació de la mano del progresismo peronista, siguió con “el general gorila”, como osan mencionarlo quienes reivindican el peronismo, no así a Juan Domingo en su regreso luego del exilio, y finalizó durante la dictadura, donde se vivió la peor situación en la historia de las villas en referencia a la erradicación.

La dictadura cívica – militar – clerical, autodenominada “Proceso de Reorganización Nacional”, se puso al frente de la erradicación compulsiva. Derribaban casas, secuestraban a los habitantes de los barrios, los mataban, deportaban a los extranjeros. El terror fue total.

En el año 1979 algunos vecinos de Villa 31 y referentes del Partido Comunista presentaron una cautelar de no innovación que, increíblemente teniendo en cuenta el contexto, fue aprobada por la justicia. La particularidad de “No innovar” es porque el decreto que permitía los desalojos en las villas tenía, en su texto escrito, que solo se podían sacar a alguien de su vivienda precaria si se le garantizaba un lugar donde vivir. Como esto no se estaba dando, es que hubo lugar a la no innovación, es decir, a no modificar nada del decreto existente.

Luego de este ejemplo que partió del ahora Barrio Padre Mugica, el resto de las villas adoptaron medidas similares para ir frenando los violentos desalojos.

Hablemos de la villa de Lugano

Desde la vuelta a la democracia, los primeros antecedentes destacados son la ordenanza 44873 del año 1991, sancionada por el concejo deliberante durante la intendencia de Carlos Grosso (PJ), que adjudicaba el acceso a títulos de propiedad a los vecinos y en el año 1993 se presenta un nuevo plan de radicación con el objetivo de urbanizar, en este caso, el intendente era Saúl Bauer (PJ). Siguiendo la lógica histórica, ninguna de las dos cosas avanzaron. Solo el plan de radicación permitió que se avance en algunas contadas obras.

Lo más destacado de la década del 90 es la sanción de la ley 148, la cual siempre que se hable de un problema de vivienda en villas en la Ciudad de Buenos Aires, no se debe dejar de consultar. Esta ley, sancionada en el año 1998 en la legislatura porteña y durante la jefatura de Fernando de la Rua, sienta las bases de ser una herramienta legal marco que exige la urbanización de todas las villas y asentamientos en la ciudad. De esta forma, se da el puntapié inicial para que cada barrio pueda afrontar la lucha por su propia ley de urbanización.

El 11 de agosto del año 2005, en tiempos donde el actual legislador porteño, Aníbal Ibarra, era Jefe de Gobierno, se aprueban dos leyes centrales que rigieron el motor combativo del barrio hasta nuestros días.
Por un lado, se sanciona la Ley 1769 que dictaba la construcción de un Hospital Público en el barrio. La misma fue reglamentada durante la gestión de Mauricio Macri el 15 de noviembre de 2010, luego de una primera etapa de obras en el año 2009. Como es de esperarse viniendo del macrismo y sus políticas excluyentes, la obra al día de hoy está prácticamente parada.

La otra ley, tal vez la más importante, es la 1770 de Urbanización de la Villa 20 de Lugano. En este caso, no existe reglamentación y los vecinos organizados, las diferentes agrupaciones que militan en el barrio y muchos sectores de la sociedad, alzan su voz por un grito que cada vez se escucha más fuerte en todas las villas: ¡Urbanización!

En este contexto, que trasciende incluso a este barrio, es que desde el mes de mayo la Ciudad de Buenos Aires cuenta con un nuevo espacio de organización y de lucha. El Movimiento Villas Al Frente(MVAF), que está integrado por vecinos y vecinas, así como también por organizaciones políticas de las Villas 1-11-14, 15, 20, 21-24, Barrio Carlos Mugica (Villa 31-31-bis), Barrio Rodrigo Bueno, Fátima (Villa 3), Barrio Saldías, Charrúa, Los Pinos, La Carbonilla y el Playón de Chacarita es hoy un movimiento que intenta aunar las luchas de todos los vilipendiados de siempre para alcanzar la tan anhelada vivienda digna para todos los habitantes de los barrios populares.

Cuando el Estado está ausente

Para finalizar este escueto recorrido histórico se me hace imprescindible mencionar el caso de Kiki Lezcano (17 años) y Ezequiel Blanco (25 años), quienes fueron asesinados víctimas del gatillo fácil de la Policía Federal Argentina el 8 de julio de 2009.

Elijo este título para el apartado ya que la ausencia del estado se refleja en las condiciones en las que se vive en una villa. Creo, sin vacilación, que la urbanización de los barrios, con todo lo que esto significa (asfalto, veredas, acceso a los servicios de agua, luz y gas, recolección de basura, ingreso de ambulancias, etc) sería el primer paso para que este tipo de casos dejen de sucederse.

A tal fin, transcribo un fragmento de una nota publicada en Agencias de Noticas Redacción (ANRed) que me parece que, de manera elocuente y sintética, da cuenta del caso:

Así comenzó:

El 8 de Julio del 2009 suceden los hechos: Un capítulo común en la historia de los barrios pobres... un simulacro de enfrentamiento, un policía que asesina a dos pibes. Uno, menor de edad. Después de los asesinatos, sus cuerpos son secuestrados y permanecen desaparecidos por más de dos meses. A finales de septiembre del mismo año, los familiares de las víctimas se presentan ante el Juez de Instrucción del juzgado 49, Fernando Cubas, para saber cómo habían muerto sus hijos. Cubas niega tener conocimiento del paradero de los jóvenes. El mismo Cubas que, un día antes, había ordenado que se enterrara a Kiki en una fosa de Chacarita, como "NN". Mientras tanto, se dictaba el sobreseimiento del policía-verdugo: el federal Daniel Veyga. Uno más que sale impune. Daniel Veyga queda exento de culpa y cargo; los disparos a sangre fría efectuados desde posiciones imposibles en un supuesto enfrentamiento, son pasados por alto. Lo que fue una ejecución de dos indefensos en el suelo, quedó caratulado como "en defensa propia ante intento de robo automotor". La carpeta se cierra. Podría haber sido un capítulo más en el largo tomo del gatillo fácil. Pero la familia de Kiki, salió a luchar.
A los familiares, no les concedieron siquiera, el recurso, la oportunidad de apelar el fallo ante la Cámara de Apelaciones. En la causa, no permitieron el peritaje de las armas que supuestamente llevaban Kiki y Ezequiel en el aparente asalto; las familias no vieron las pruebas del supuesto “accionar en defensa propia” de Veyga y las pruebas exigidas por los mismos familiares fueron totalmente rechazadas. La familia sufrió continuos aprietes, hostigamientos, persecuciones por parte de la policía. Pero nada de esto desmovilizó a Angélica y a su familia en la lucha por justicia.

Actualmente:

Luego del cierre de carpeta, apareció un video que comprobó, cruel y sobradamente, que no había sido un enfrentamiento sino un asesinato a mansalva. Sin embargo, estando el Juez Cubas a cargo del caso, ni siquiera esto fue suficiente para reabrir la causa.
Tras una ardua lucha y la presión, tanto de la familia como de la militancia que la acompañó, Casación revoca el sobreseimiento del asesino de Jonathan y Ezequiel. El Juez de instrucción Fernando Cubas y los camaristas de apelaciones Mauro Divito, Rodolfo Pociello Argerich y Juan Cicciaro son apartados de la causa. A fuerza de perseverancia, se vislumbró el entramado corrupto del sistema, que va desde la policía hasta el poder judicial. Tirando del hilo, se dejó al descubierto el amparo que el gatillo fácil tiene en oficinas y jurados. (ANRed, 7 de julio de 2012)

*Esta nota fue redactada con motivo de la columna villera que preparo mensualmente en el programa radial El Ojo Blindado https://www.facebook.com/elojoblindadoradio

N.d.R: Busqué el sitio y no encontré el nombre del autor, pero un spot publicado descarta al conductor. De modo que pondré dos autores.

Foto de tapa: Perfil.

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